viernes, 20 de julio de 2012

EN EL RODAJE DE FERNANDO PÉREZ

Acabo de regresar del rodaje de Fernando Pérez, uno de los directores más respetados del cine cubano contemporáneo. Allí estuve dos días para aparecer como un basurero en la primera secuencia de La Pared de las Palabras (http://www.lapareddelaspalabras.com), su octava película, que rueda desde hace cuatro semanas en locaciones de la zona costera de Santa Fé, al oeste de La Habana, y la Quinta Canaria, hoy hospital ‘27 de Noviembre’. Con guion de Zuzel Monné y del propio Fernando, la dirección de fotografía de Raúl Pérez Ureta y las interpretaciones de Jorge Perugorría, Isabel Santos, Laura de la Uz, Verónica Lynn, Carlos Enríque Almirante, Ana Gloria Buduén entre otros actores del patio. La película conservará el sentido humanista que ha caracterizado la obra del cineasta cubano. La Pared de las Palabras cuenta la historia de Luis (Jorge Perugorría) un enfermo que no habla ni se mueve como quisiera, por lo que no se puede saber el alcance de su pensamiento. Ni siquiera su madre Elena(Isabel Santos) es capaz de dilucidar todos sus deseos o angustias; por eso, ella vive dudando cuánto de su amor ha llegado hasta el hijo. El padecimiento de Luis le impone asistir a una institución mental donde interactúa con personas que, como él, están limitadas de movimientos y comunicación. Pero al igual que cualquier otro ser humano, el protagonista tiene un poderoso deseo de liberarse de su prisión natural. La pared de las palabras representa tanto el muro de contención como el mostrador de las emociones de sujetos que, como Luis, no pueden expresar su mundo interior. Con Fernando había trabajado antes en Madagascar, La Vida es Silbar y Madrigal y ahora me llamó para un personaje muy pequeñito que pensándolo bien podía haber sido enterpretado por "El Extra Garrigó", pero él quería que fuera yo. La escena en cuestión es cuando dos de los enfermos, los personajes que interpretan Laurita de la Uz y Jorge Perugorría están pegados a la cerca que separa la institución de la calle y un camión de basura se detiene entre ellos y un gran basurero que está enfrente. Del camión descienden tres hombres, uno de ellos, yo, Molinator. Entre el buceo y la depredación de los basureros, mi personaje se da cuenta de la presencia de los locos y trata de provocarlos. Aquí algunas fotos de esos dos días y de mi reencuentro con Fernando.

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