jueves, 20 de mayo de 2010

MOLINA´S FEROZZ: EL GUIÓN Y LA PELÍCULA EN FOTOS parte 7














18. INT. NOCHE. CUARTO DE PALO DE INOCENCIO.
En el interior de su cuarto de palero, Inocencio completamente desnudo, fuma un tabaco y echa el humo sobre un cráneo. Como movido por un resorte, suelta el tabaco y agarra a un enorme chivo macho y lo degolla con violencia, vertiendo la sangre que sale del cuello del animal dentro del caldero. En éxtasis total, Inocencio toma el caldero y lo vierte sobre su cabeza, cara y cuerpo bebiendo generosos tragos de la sangre espesa.

















































19. INT. MAÑANA. CASA DE DOLORES.
Dolores termina de arreglarse el cabello, a la vez que sonríe con cierta malevolencia. Luego toma un vasito, la cafetera y se sirve una línea de café. Mientras tararea alguna melodía y sorbe el café humeante, abre la puerta de la casa y mira:

La casita de Inocencio a lo lejos.

A la vez que tararea, Dolores abre las puertas de una vieja vitrina y empieza a sacar pomitos, encurtidos, galletitas caseras, dulces y frutas. Cerciorándose de que nadie la observa, extrae el pomito con los líquidos que extrajo la noche anterior y vierte parte de su contenido sobre algunos alimentos.

Sin perder su sonrisa malévola, va poniendo las cosas en la mesa como en un ritual, va a un rincón, busca entre cestas, bolsas y nailoncitos, y escoge una canasta y comienza a improvisar una cesta con los encurtidos, las galletitas, las golosinas y frutas, en un paño a cuadros rojos y blancos.

Miranda abre la cortina que separa el cuarto improvisado de la casa, a la vez que se hace el lazo de un fresco vestido de flores diminutas y camina hacia Dolores que, de espaldas, tararea una canción y arregla la canasta. Miranda va a sorprenderla, cuando Dolores se da vuelta con la canasta en la mano.

DOLORES
¡Mi amor, lleva esta canastita con comida a tu pobre abuela!
La preparé con cariño y puse encurtidos, galletitas, un pomo con fanguito, y mermelada de guayaba. ¡Doña Zulma es muy golosa!

El rostro de Miranda se convierte en una mueca.

MIRANDA
Yo no voy a ir a la casa de esa bruja…

DOLORES
No hables así, Miranda. Nosotras debemos aprender a perdonar.
Ella solo se ha quedado con Dully y... está necesitada de amor.

MIRANDA
Que se la lleve él, pues, ¿no lo hace siempre?

DOLORES
Temo que le haya sucedido algo a Dullito. Ayer no vino, tú misma lo notaste anoche, ¿recuerdas?

MIRANDA
No, que venga el anormal ese y se la lleve, yo no.

DOLORES
¡No hables así de tu hermano, Miranda! Además… Dully es tu… tío y
hasta como si fuera tu abuelo. En el fondo, yo creo que es un buen muchacho, y es el que más se preocupa por tu abuelita…
Pero ayer no vino, así que tienes que ir tú a ver qué ha pasado.

MIRANDA
Por favor, mamá, no me pida eso…

Miranda se queda con la mirada perdida.

20. FLASHBACK: INT. NOCHE. CASA DE LA ABUELA.
Junto a una ventana, Miranda semidesnuda sobre su cama disfruta con risitas cómo su CACHORRO lame entre sus senos y sus entrepiernas y a la vez ladra.

La Abuela entra tanteando bruscamente con un bastón, fuete en mano. Olfatea.

Miranda se sobresalta, el Cachorro ladra.
La Abuela camina hacia la cama.

ABUELA
¡Puta cochina, ¿qué están haciendo tú y ese perro asqueroso?!

MIRANDA
Abuela, no es la que usted cree, abuela…

La Abuela lanza un bastonazo al aire y le da al Cachorro, que cae contra la pared.

El Cachorro cae al suelo con el cráneo destrozado esparciendo los sesos por el piso.

Miranda lo mira desconsolada.

MIRANDA
(Sollozando)
Mi perrito…

La Abuela la agarra, la tira sobre sus piernas y comienza a darle nalgadas cada vez más fuertes.

ABUELA
Eres una zorra como tu madre. ¡Toma, toma!

Miranda no se queja ni se mueve. Acepta el dolor, y poco a poco da muestras sonoras de placer al recibir las nalgadas. La Abuela se enfurece.

ABUELA
¡Maldita, cochina! ¡Si ya hasta los fuetazos te ponen
caliente! ¡Toma, toma!





















































































19. CONT.
Dolores mueve suavemente por los hombros a Miranda, que sale de sus pensamientos.

DOLORES
¡Miranda! Tu abuela se va a poner contenta al escuchar tu voz…

MIRANDA
Mamá, hasta Dios la tiene que odiar. ¿No te acuerdas
todo lo que sufrimos? ¿Ya se te olvidó?

DOLORES
No te metas en asuntos divinos que no podemos entender los humanos, hija. Tu tío Inocencio dice que sólo Dios tiene el don de juzgar.

MIRANDA
¿Y quién le dio a Dios ese derecho?
DOLORES
(Impaciente)
¡‘Ta bueno ya, chica! ¡No blasfemes más, no invoques a Satanás...!
Hazle caso a tu madre… (Dulce) Debes ir, Mirandita. Si quieres, no entres a la casa y déjale la canasta en la puerta.

Miranda coge la canasta de mala gana. Dolores toma de un armario una caperuza roja que hace juego con el vestido y se la entrega a Miranda.

DOLORES
Toma, para que protejas de la lluvia y el frío, que el día está un poco gris… No tomes el atajo, no te entretengas en el río
y regresa antes de que oscurezca... Sabes que me pongo nerviosa,
si te demoras mucho tiempo fuera de casa…

Miranda se dirige a la puerta y sale dando un portazo.

Al quedar a solas, Dolores se suelta los botones de la blusa, se arregla los senos, se deshace el peinado y se deja los cabellos sueltos. Está nerviosa.

lunes, 17 de mayo de 2010

MOLINA´S FEROZZ: EL GUIÓN Y LA PELÍCULA EN FOTOS parte 6














14. EXT. DÍA. CAMPO DE GIRASOLES. (SUEÑO, CON FILTRO)
En un campo de girasoles, donde la tierra está dividida por los surcos de un arado, Inocencio ara la tierra con un pequeño tridente. En distintos puntos del campo, hay pequeñas fogatas que echan humo.

P.V. de Inocencio: Miranda se aproxima a Inocencio, con la caperuza roja que cubre un lindo vestido nuevo de flores diminutas que ciñe su cuerpo, a la vez que come una guanábana. Se detiene frente a él.

Inocencio se inclina sobre la tierra y saca el tridente de la tierra.

P.V. de Inocencio: Miranda abre ligeramente las piernas y le revela su cuerpo a Inocencio, sin bragas. Extiende una pierna.

P.V. de Miranda: La pierna de Miranda se extiende hacia los genitales de Inocencio, evidentes bajo su pantalón de algodón, acuclillado. Con el pie, le acaricia los genitales.

Inocencio alza la mirada. Miranda le sonríe, suelta la fruta y se abre más la parte superior de la caperuza. Inocencio se levanta, extiende la mano al cuerpo de Miranda, toca el centro de su pecho, mete la mano entre la caperuza, va descendiendo hacia su sexo y al llegar y tocarlo, resuenan su grito desgarrador y la risa de Miranda.
La mano de Inocencio ahora es un muñón ensangrentado echando sangre a borbotones.





























































15. INT. NOCHE. CASA DE INOCENCIO.
En su cama, Inocencio da un grito y despierta sudado, con las bragas de Miranda en las manos.
La imagen de Cristo lo mira inquisidor. Inocencio le cubre el rostro con las bragas.
Una figura cruza la puerta de su rancho, en la oscuridad.

























16. EXT. MAÑANA. RÍO / CAMPO.
El riachuelo cristalino. En los alrededores, Dully coloca el bilongo del papel rojo sobre la tierra. Saca unos fósforos y le prende fuego, a la vez que se ríe, medio baboso.

Dully busca entre los arbustos, pero en el riachuelo no hay nadie. Se inclina, arranca plantitas, las corta entre los dedos y las huele; si el olor le resulta agradable, las mastica, y en este proceso, avanza casi a gatas entre las hierbas junto al río. Escucha un canto a lo lejos y a través de los arbustos descubre a Dolores y la sigue de cerca sin que ella se percate.

Dolores está inclinada frente a la manigua, con las manos unidas.

En las manos, Dolores tiene maiz tostado, pescado y jutía ahumados, y tres monedas, a la vez que mueve los labios pidiendo para sus adentros.

Dolores deposita la ofrenda en la manigua.

Dully está con los ojos pelados.

Dolores se incorpora, camina y se inclina cada vez que recoge una planta. Sin embargo, su actitud es más sospechosa, cada vez que escoge una planta se cerciora de que no la están observando y la echa en un saco de henequén que lleva amarrado a la cintura. Sigue avanzando, también huele las plantas. De repente, Dolores se detiene de golpe y mira:

Parados sobre el campo arado, a lo lejos Inocencio discute con el cabo QUIÑONES, un guardia rural.

Dolores se aproxima y trata de escuchar, pero a la misma vez, los hombres comienzan a caminar diagonal a ella, discutiendo.

Dolores se oculta, para no ser vista.

Dully asustado de que ella lo vea, retrocede y se clava una espina de marabú en el pie derecho. Se tapa la boca para aguantar el grito.

Dolores busca la procedencia del ruido.

Dully huye.

Con el rostro endurecido, decidido, Dolores observa a Inocencio y Quiñones alejándose.


























17. INT. NOCHE. CASA DE DOLORES.
Miranda escribe en un cuaderno. Escribe muy mal, como una niña de primer grado, mientras su madre está sentada a la mesa.

Del saco de henequén, Dolores saca algunas plantas y las echa en un mortero. Las va macerando sonriente, a la vez que de vez en cuando mira con satisfacción hacia Miranda. El jugo que extrae lo va echando en un pomito de cristal.

viernes, 14 de mayo de 2010

MOLINA´S FEROZZ: EL GUIÓN Y LA PELÍCULA EN FOTOS parte 5














11. INT. MEDIODÍA. CASA DE LA ABUELA.
Tendida sobre la cama, con los ojos en blanco, la Abuela media ciega, olfatea.

ABUELA
¡Dully! ¿Ya llegaste? ¡Dully!

Dully la mira desde el exterior, por la ventana.

La Abuela se incorpora un poco en la cama.

ABUELA
¡No juegues conmigo, Dullito!
Hoy se cumplen 5 años de la muerte de tu padre…
Tienes que llevarle flores, prenderle una vela, hacer un rezo…
Tienes que honrar al hombre que te dio la vida, Dully…

Dully entra a la casa con la cesta en la mano, manteniendo distancia de la Abuela, que sonríe al saberlo próximo.

ABUELA
No seas rencúo, mi cojito lindo…
¿Quién es la única que te hace cositas ricas, ah?
Ven acá, Dully, ¿me trajiste lo que te pedí de Dolores?
(De repente, reacciona) ¿Y ese olor a mierda?

Dully se aproxima, se sienta en la cama, junto a la Abuela. La Abuela tantea, toca la cesta y pone mala cara, él le extiende la cinta. La Abuela toma la cinta, la huele, riendo

ABUELA
El mismo olor a zorra de la puta ésa… Pero…
Algo huele a mierda…

La Abuela rebusca en la canasta, saca un huevo duro, lo huele, pone cara de asco y lanza la canasta por el aire.

ABUELA
¡De nuevo mandó comida de hace cinco días!
¡Ve a meterte la cesta por el culo!

Dully se aleja asustado, mientras la Abuela a tientas blandea su bastón histérica.

ABUELA
¡Tú no cambias, cojo pendejo, siempre tan guanajo!
A mí no me traigas más esa canasta de mierda.

Súbitamente la Abuela se incorpora de la cama y con el bastón busca a Dully para entrarle a golpes.

ABUELA
¡Y es más: desde mañana no quiero que me vengan más con chismes de que te andas haciendo la paja mirando a la chiquita encuerusa ésa! ¡Prepárate porque no la vas a ver más, ella y la puta de su madre se van a ir de estas tierras! (Se detiene y se persigna) ¡Lo juro por el nombre de tu abuelo, Cristóbal Saredi, cojones!

Escondido en un rinconcito del rancho, Dully solloza quedamente, evitando que la Abuela lo descubra. La Abuela tantea la alacena y saca una botella de aguardiente. Con la boca le quita el corcho y se da un buche.

12. EXT. / INT. NOCHE. VENTANA EXTERIOR / COCINA DE CASA DE DOLORES.
Acercamiento subjetivo a la casa, recorrido a través de la ventana de la cocina: en el interior, ante la mesa, está sentada Miranda, mientras Dolores plancha sobre una cobija, en la misma mesa. Sobre la mesa, está el pastel de carne casi completo. Miranda no ha comido casi nada.

DOLORES
No me gusta este silencio y esta oscuridad…

MIRANDA
¿Por qué no? Así se escucha el bosque… el canto de la
lechuza, la siguapa.

Dolores evade la mirada de Miranda.

DOLORES
¡Niña! ¡Tanta quietud anuncia al Mal!
Usted no sabe nada…

MIRANDA
En el bosque no hay nada malo.

Dolores sonríe.

DOLORES
¡Bosque, bosque…! Aquí solo hay manigua na’ más…
Esos son cuentos de los libros esos que nada bueno enseñan…

MIRANDA
La maestra dice que…
DOLORES
¡Esa maestra tuya no sabe nada!
Tú eres una niña, tú no conoce los peligros de la vida.
En noches como ésta, se aparece el Cagüeiro…

MIRANDA
¿El Cagüeiro?

Dolores hace la señal de la cruz.

MIRANDA
¿Qué hace ese Cagüeiro?

DOLORES
Cosas del demonio. Cosas tan malas que la gente pierde
la mente completa... Y las mujeres pierden la vergüenza...
Como su abuela.

MIRANDA
¿Ella siempre ha sido mala?

DOLORES
Tú no sabes, hija, tú no sabes de lo que es capaz…


MIRANDA
(Sonreída)
Yo sé… Pero para eso está el tío Inocencio, ¿no?

Dolores sonríe tristona. Miranda toma un pedazo del pastel de carne, mastica y luego:

MIRANDA
¿Y cómo es ese Cagüeiro?

Dolores mira hacia Miranda, creyendo lo que dice.

DOLORES
Nadie lo ha visto porque se disfraza y sale por las noches
para confundir las almas… Y roba y mata...

Miranda mira inquieta hacia la ventana, parpadea, luego sonríe y baja la cabeza.

MIRANDA
Ay, a mí eso sí me parece un cuento de esos libros…

Miranda mira a Dolores con curiosidad.

DOLORES
Ay, Miranda, qué tú sabes… En una noche como esta,
el Cagüeiro te quiso llevar…

MIRANDA
¿A mí?

DOLORES
Esa noche tu papá se bebió todo el ron que pudo
y el pobre Dully... era tan pequeño. La Abuela no nos quería y no había quien te protegiera… Solo yo… y tu tío Inocencio.

Dolores la mira por unos segundos, se vuelve y sale de cuadro.

Plano subjetivo desde el exterior: Miranda mira hacia la ventana. Respiración agitada, sonido de corriente de un riachuelo.













13. INT. NOCHE. RANCHO DE LA ABUELA.
Dully sentado sobre el piso le prende una vela a lo que queda de un Cristo crucificado, que tiene en su escondite. Mira:

Al fondo, la Abuela bebe aguardiente directamente de la botella mientras está sentada a la mesa.

Dully se hace la señal de la cruz como puede.

La Abuela extiende un papel rojo ajado, sobre la mesa: termina de cortar la cinta púrpura en tres. Echa sal de un pomo, fuma tabaco, le echa humo y ceniza del tabaco. Sobre el papel hay un corazoncito de gallina, clavado con un alfiler. La Abuela comienza a reírse sola, quedamente.

















































12. CONT.
Dolores plancha, a la vez que Miranda dobla la ropa y la coloca en una cesta.

MIRANDA
Oye, mamá… ¿por qué el tío vive tan solo en su casa?

DOLORES
¡Es una suerte que viva aquí tan cerca, porque si no…!

Miranda mira hacia la ventana.

MIRANDA
¿Y por que siempre tiene puesta esa cruz tan fea?

Dolores contesta sin dejar de planchar.

DOLORES
Inocencio es un hombre leído. Don Cristóbal, tu abuelo que Dios tenga en la gloria, lo mando a estudiar para cura. Ese hombre sí era bueno… Don Cristóbal murió de repente, de manera extraña, y tu papá empezó a beber como loco. Ahí fue cuando Inocencio tuvo que volver para hacerse cargo de las tierras. Y se quedó solo…

Miranda deja de doblar ropa.

MIRANDA
¿Nunca ha tenido esposa? Él no está viejo…

Dolores la mira por un instante y acaricia la idea

DOLORES
No sé… (Reacciona) Pero eso a usted no le importa.
Está bueno ya de cháchara. Vaya a dormir que es tarde

Miranda va hacia la ventana. Mira hacia fuera:

P.V. de Miranda: A lo lejos una ventana de la casita de Inocencio donde hay prendida una tenue luz.
MIRANDA
(Off)
Parece que el tío tampoco tiene sueño.

Miranda se vuelve hacia Dolores.

MIRANDA
Todavía tiene la luz encendida.

DOLORES
Es un santo.

Miranda queda absorta y sonríe.

MIRANDA
(Para sí)
Podría ser mi papá…

Dolores vuelve su mirada hacia Miranda.

DOLORES
¿Qué tú dijiste…?

Miranda va hacia Dolores.

MIRANDA
Nada… Hasta mañana

Miranda le da un beso a Dolores y se va con un suspiro y una pequeña sonrisa.

Dolores la ve alejarse, en su rostro se dibuja una leve mueca. Pone a un lado la cesta de ropa planchada y camina lentamente hacia la ventana y mira embelesada:

La casa de Inocencio.

martes, 11 de mayo de 2010

MOLINA´S FEROZZ: EL GUIÓN Y LA PELÍCULA EN FOTOS parte 4






































9. EXT. DÍA. CAMPO, RÍO.
En el río del pueblo, Miranda, que es ahora una bella joven, se baña desnuda.

Entre unos arbustos, alguien la observa.

Los pechos túrgidos de Miranda sobresalen en el agua, mientras flota.

Las manos de Dully agarran la ropa de Miranda, que está junto a un cántaro en la orilla.

Dully, que ahora es más adulto, pero igualmente tiznado, se esconde entre el matorral, huele las bragas, se abre la bragueta, extrae su erección y se masturba poseso.

De pronto, Inocencio lo sorprende.

INOCENCIO
¡Dully

Dully sale corriendo y vuelca el cántaro derramándose un poco de leche. Inocencio lo persigue.

INOCENCIO
Párate ahí, párate ahí, sinvergüenza!

Inocencio desiste y se vuelve, ve las bragas de Miranda colgadas en un arbusto y las mira, su rostro se ilumina. La risa de Miranda lo regresa a la realidad. Asustado, Inocencio recoge las bragas y las guarda en su morral. Mira a través del matorral y ve:

Miranda sale del agua riendo, totalmente desnuda.

Inocencio da tres pasos hacia atrás y quiebra una rama seca.

Miranda escucha el ruido, se vuelve hacia el matorral.

MIRANDA
¡Sal de ahí, Dully!








































Inocencio sale del matorral. La mira y luego baja la cabeza

INOCENCIO
Soy yo, niña. Póngase la ropa…

Miranda disfruta la vergüenza del hombre y se regodea en ello.

MIRANDA
No encuentro mi ropa... Mire a ver si está por ahí, tío…

Inocencio se hace el que busca entre los matorrales, saca las bragas de su morral, lo piensa, duda un instante, las guarda de nuevo y alcanza las demás prendas.

Inocencio sale y le extiende la ropa.

INOCENCIO
Aquí está...

Miranda sonríe satisfecha. Inocencio no la mira. Miranda no las coge.

MIRANDA
Tío, acérquese que no las alcanzo.

Inocencio tiene que mirar para avanzar. Ella, frente a él, sonríe y toma la ropa. Inocencio desvía la mirada, Miranda se vira de espalda y se coloca despacio la blusa.

MIRANDA
Ya puede mirar, tío.

Inocencio se vuelve y ve:

Las nalgas húmedas de Miranda.

Inocencio vuelve a desviar la mirada.

INOCENCIO
No debe andar sola por estos parajes, niña…
Por aquí pueden pasar cosas malas…

Miranda termina de vestirse y se acerca a Inocencio, nervioso.

MIRANDA
¿Cosas cómo qué?

Inocencio acaricia un crucifijo que cuelga sobre su pecho.

INOCENCIO
Cosas del demonio… En este río murieron varios hombres y mujeres
qué pecaron contra el Santísimo.

Miranda sonríe, toma el cántaro de leche. Inocencio toma su morral y la sigue.

P.V de Inocencio: La ropa mojada de Miranda le marca el caminar.

Miranda se vira y nota la mirada de Inocencio. Se detiene.

MIRANDA
¿Ya desayunó, tío? Es temprano…

Miranda se empina del cántaro y se lo ofrece a Inocencio.

MIRANDA
Es leche fresquita… Aún está tibia.

Dully observa desde el monte.

Inocencio se dispone a beber del cántaro cuando nota:

La blusa abierta de Miranda, se ven los pechos húmedos. Miranda siente la mirada y se inclina un tanto para que Inocencio pueda verla mejor.

Inocencio mira extasiado. Respiración agitada.

P.V. de Dully, desde el monte: Miranda le arrebata el cántaro a Inocencio y echa a correr.

Inocencio sorprendido la ve marcharse.

Inocencio acaricia nuevamente el crucifijo que centellea al sol. Suspiro.

Plano subjetivo de Dully, que avanza corriendo por la manigua.














































10. INT. DÍA. CASA DE DOLORES.
Dolores atiza el fuego del horno en la cocina. Tiene el cabello recogido con una cinta púrpura. Da vueltas a un guiso de carne. Va a la mesa, y prepara la masa para un pastel. Miranda entra en silencio, coloca el cántaro sobre la mesa y vuelve a salir. Dolores la sigue con la mirada, deja la masa y se asoma a la ventana y ve:

Inocencio se acerca, cargando un bulto de leña. Y con un hacha en la mano.

Dolores se abre un par de botones de la blusa y se organiza los senos. Se le alegra el rostro y amasa con sensualidad.

Inocencio entra.

Dolores se arregla el pelo con el dorso de la mano, y sin quererlo se suelta la cinta púrpura que lo recogía. Luce muy guapa con el cabello suelto. Mira:

El cuerpo curtido de Inocencio.

INOCENCIO
Buenos días…

De repente, tras Inocencio, entra Dully tímidamente.

El rostro de Dolores se altera.
DOLORES
¡Dully…!

DULLY
La ca-ca-ca…

INOCENCIO
La canasta de la abuela…

Dolores sonríe hipócritamente.

DOLORES
Sí, sí… Ay, este muchacho nunca va a perder esa gaguera, ¿no?
Ya mismo te la preparo…

Dolores, mira a Inocencio, y coquetamente se seca el sudor de la frente con un paño de cocina.

INOCENCIO
Aquí está la leña…

Inocencio deja la carga en el piso. Clava el hacha en la leña.

DOLORES
Inocencio, usted es un ángel.
¿Qué sería de nosotras sin usted?

Inocencio mira:

Los senos de Dolores, los pezones que se insinúan debajo de la blusa.

Inocencio baja la vista. Dully se sonríe, medio baboso. Inocencio toma una naranja y se la lanza a Dully.

INOCENCIO
La santa es usted, Dolores. Lucio nunca la valoró como esposa.

DOLORES
¡Ay, no diga eso! Allá, donde Dios lo tenga… (duda)
Bueno, donde quiera que esté, usted sabe, el más allá, allá Lucio debe haberse dado cuenta de su error, ¿no cree?

Dully chupa de la naranja, sin perderse un detalle.

INOCENCIO
Hay espíritus que nunca encuentran luz…
Y menos en este campo lleno de rencores…

Inocencio se sienta, a la vez que Dolores le sirve café en un pozuelo, muy próxima al hombre, insinuándole más los pechos.

INOCENCIO
Aunque a veces pienso que hay vivos que
tienen menos luz que los muertos…

DOLORES
¿Por quién lo dice? (Mira a Dully)

Dully ha tomado la cinta púrpura de Dolores que estaba en el piso y la huele.

DOLORES
(Off)
¡Dully no mata ni una mosca!

INOCENCIO
Lo digo por mi madre…
Su plan del desalojo va caminando…

DOLORES
¿Doña Zulma? Ay, no, Inocencio, yo no creo que ella quiera echarnos de aquí… Ella es así, a veces se enoja y dice locuras…
No hable así de su madre…

INOCENCIO
No “hablo así”, Dolores. Yo sé lo que le digo.
Ella tiene las escrituras. Mandó a llamar al NOTARIO.

Distraído, Dully mira atentamente hacia fuera:

Vista a través de la ventana de la cocina, Miranda se acerca con un balde de agua.

INOCENCIO
(Off)
Quizá les convenga vivir lejos de aquí…

Dully mira:

Inocencio coloca su mano sobre la de Dolores, que no oculta su excitación.

INOCENCIO
Miranda se merece un ambiente más sano…

Dolores mira fijamente a Inocencio, sonríe y se cierra levemente la blusa, sin abotonársela:

DOLORES
Ustéd tiene razón, Inocencio… No quisiera que Miranda
se quedara en este monte… Ya está hecha una pollona
y en cualquier momento se me va de las manos.

Miranda entra con el balde de agua.

Inocencio vuelve la mirada hacia Dolores y baja la vista nuevamente.

INOCENCIO
Desde que murió Lucio, me juré que no les faltaría nada
a usted ni a la niña.

Miranda lo mira, se sienta en un taburete, hala hacia ella el balde de agua y comienza a lavarse las piernas.

Inocencio preocupado mira hacia Dolores.

Dolores se levanta y con desdén echa algunos alimentos en una vieja cesta.

Inocencio vuelve la mirada hacia:

Las piernas húmedas de Miranda.

Respiración agitada. Dolores se dirige a Miranda molesta.

DOLORES:
¡Miranda, vaya a lavarse al baño! ¡Mire el reguero de agua que está haciendo!

Miranda mira a Dolores sorprendida. Inocencio les da la espalda

INOCENCIO
Que tengan buen día…

DOLORES
Inocencio, espere, tómese otro poquito de café

Inocencio sale. Miranda lo mira marcharse.

Dolores mira a Dully furiosa.

DOLORES
¡Toma la cesta! Llévale a la vieja.

Dully toma la cesta tímidamente. Mira hacia Miranda, Dolores lo empuja con dureza y Dully sale. Con rabia, Dolores vuelve a la mesa y sigue preparando la masa iracunda.








domingo, 9 de mayo de 2010

MOLINA´S FEROZZ: EL GUIÓN Y LA PELÍCULA EN FOTOS parte 3

6. INT. / EXT. NOCHE. COCINA DE CASA DE LA ABUELA.
Truenos y relámpagos. La Abuela, Dolores, Miranda y Lucio están sentados a la mesa. Dully come en un rincón, sentado en el piso. La Abuela y Lucio están borrachos. Dolores le sirve de comer a Miranda.

ABUELA
(A Lucio)
Si tú no pones orden en esta casa, alguien lo va a tener que hacer. Ya no se puede confiar en nadie, yo esperando aquí, con tantos arreglos que hay que hacer en esta casa y él muy… ¡asqueroso!

Lucio mira a Dully acariciándose los genitales.

LUCIO
Esta noche te voy a dar del bueno pa’ que aprendas
a respetar a tus mayores…

DULLY
(Temeroso)
No, pa-p-p-pa, no, d’e-e-eso no…

Lucio y la Abuela ríen y se sirven aguardiente.

P.V. exterior: a través de la ventana, alguien observa: Dolores le pasa la mano por la cabeza a Miranda y se levanta.

La Abuela señala a Dolores con su índice garfio.

ABUELA
Y ésta no se queda atrás… Hoy la vi hablando con el mosquita
muerta de tu hermano…

DOLORES
Fui a preguntarle si había visto a Dully, abuela.

Un relámpago ilumina el rostro de la Abuela, seguido por un trueno.

ABUELA
¡Ja! ¿Tú me ves a mí cara de sanaca?
Yo creo que el berraco de Inocencio lo que quiere es meterte la cosa grandota esa que tiene y tú estás loquita por dársela…

DOLORES
¡Abuela!

Lucio mira a Dolores.

LUCIO
¿Eso es verdad, so puta?

DOLORES
Por favor, Lucio, esas son ideas de la abuela. Además…
Miranda está en la mesa, compórtense.

ABUELA
Esta mujer no te respeta, hijo.
¡Zorra, eso es lo que ella es, zorra, igualita a todas
las putas del pueblo!

Empieza a caer una tormenta, a la vez que Lucio tira el plato de comida contra la pared, se levanta y golpea a Dolores, mientras la Abuela ríe y se tira pedos. Miranda se levanta y agarra al padre por la cintura para defender a Dolores. La Abuela se levanta, separa a la muchacha y le da una bofetada.

ABUELA
¡Ése es mi hijo y tienes que respetarlo!

DOLORES
¡No le pegue a la niña, doña Zulma, por piedad!

La Abuela ignora la súplica y de otro manotazo tumba al piso a Miranda. Dully corre junto a Miranda y la lleva a un rincón. La Abuela mira a Lucio y señala con su garfio.

ABUELA
¡Acuéstala en la mesa, Lucio, y méteselo enterito por detrás
pa’ que sepa quién es el macho de esta casa!

Dolores trata de escapar, pero Lucio la atrapa por los cabellos, la lleva hasta la mesa y la empuja, Dolores cae sobre la mesa de boca. Los relámpagos y truenos continúan. Lucio se acerca a Dolores y le sube el faldón. Dolores no lleva bragas y sus nalgas quedan al aire. La mano llena de tizne de Lucio las acaricia.

DOLORES
(Reída, al sentir cosquillas)
¡Lucio, no, que me da cosquilla, no! Abuela, llévese a Miranda,
llévesela, por el amor de Dios. Esto se va a poner feo…

La Abuela arrastra una silla y se sienta para mirar.

ABUELA
Esta putica tiene que
aprender desde chiquita lo que le espera.

Dully tiene abrazada a Miranda y le cubre el rostro.

P.V. exterior: a través de la ventana, alguien observa:

Lucio sodomiza salvajemente a Dolores, que se queja de dolor, ríe a veces y se tira pedos.

La Abuela ríe a la vez que mira hacia Miranda.

ABUELA
¡¡Te lo dije, es una cochina, sucia, marrana!! (A la vez que se sube a la silla, como si apostara en gallera): ¡¡Dale más fuerte, mi macho, durísimo, enterita, pa’ que la sienta!!

Lucio se esfuerza ante los reclamos de su madre, le da un acceso de tos, eyacula dando un alarido, retrocede y cae sentado en el piso.

Dolores se incorpora y se baja la falda.

DOLORES
¿¡Por qué en esta casa nunca se puede cenar como seres humanos?!
(Lucio le agarra una pierna) ¡Por favor, Lucio, la niña!

La Abuela se baja de la silla.

ABUELA
¡Yo no sé cómo esta zorra vieja, recogida, arrastrá, tiene el descaro de protestar! ¡Lucio! ¡Cógetela otra vez, pa’ que aprenda!

DOLORES
No, doña Zulma, otra vez no...

Lucio mira a su madre visiblemente cansado.

LUCIO
Mamá, yo…

La Abuela lo mira inquisidoramente.

P.V. exterior: a través de la ventana, alguien observa: Lucio se levanta, toma la botella de aguardiente y de golpe bebe todo lo que queda. Acto seguido, con su brazo, arroja al piso todo lo que hay sobre la mesa, toma a Dolores por la cintura, la monta sobre el borde de la mesa y, entre los trapos del faldón, la penetra, a la vez que a Dolores le da un ataque de risa.

La Abuela se aproxima y le grita a cada oído de Lucio.

ABUELA
¡Fuerte, más fuerte, mijo, sáquele brillo al cromo, carajo,
que usted sí que es un macho!

Los ojos de Dolores se quedan en blanco. Jadeo de Lucio.

Miranda mira entre los dedos de la mano de Dully que la cubren. Jadeo de Lucio.

P.V. exterior: a través de la ventana, alguien observa:
Lucio se mueve febrilmente.

ABUELA
¡Así, más rápido, más rápido, como un taladro, mijo!

De repente, Lucio hace una mueca, se separa de la mujer, se toca el pecho, cae al suelo y comienza a patalear de dolor.

Dolores se baja la falda.

La Abuela, boquiabierta, se inclina a mirar a Lucio pataleando. Lo acurruca como si fuera un niño.

ABUELA
Esa perra te hizo daño, mi primor... Aquí está tú
madrecita, aquí está tu teta...

La Abuela se empieza a abrir la blusa.

Dolores vira el rostro con asco, mira hacia:

Dully tiene a Miranda abrazada. Dolores corre hacia Miranda y salen de la casa en estampida, seguidas por Dully, que cojea.

La Abuela se percata, hace a un lado el cuerpo de Lucio.

ABUELA
¡Desgraciados, vuelvan acá! ¡Lucio se está muriendo!





























































7. EXT. NOCHE. FRENTE A CASA DE LA ABUELA.
P.V. de alguien que observa: Entre relámpagos y truenos, la Abuela sale por la puerta al exterior.

ABUELA
¡Dully, ven aquí! ¡Vuelvan acá los tres! ¡Vueeelvan!

Cerca de la casa, escondidas entre el gallinero y aparejos de la finca, Dolores y Miranda se mueven cuidadosamente, para no ser vistas.

La Abuela sigue avanzando.

La cara de Dully sale detrás de unos maderos. De repente se le descompone aterrado. Dully sale de su escondite y avanza cojeando hacia la Abuela, señalando aterrado.
DULLY
¡Abu-abu, el Ca-ca-el-ca-el-ca…!

Dolores mira también aterrada, le cubre el rostro a Miranda con el cuerpo y esconde el suyo, en protección a ambas.

P.V. de alguien que observa: La Abuela avanza bajo la lluvia.

ABUELA
¡Ven aquí, renco de mierda!

Rostro aterrado de Dully, que avanza cojeando hacia la Abuela

DULLY
¡Abuela!

Un relámpago ilumina el rostro de la Abuela, quien da un grito con los ojos desorbitados hasta quedar en blanco y cae al piso sin sentido. La voz y el llanto de Dully se van perdiendo, a la vez que la imagen funde a negro.

DULLY
¡El Cagüeiro, abu, el Cagüeiro…!!!






































8. EXT. MAÑANA. CAMPO BALDÍO.
Dolores, vestida de negro, luce más adulta, pero igual conserva su sensualidad. Está parada frente a un montón de piedras con una lápida que lee LUCIO SAREDI, a secas. Tira un ramo escuálido de flores y escupe sobre la tumba, que nadie ha cuidado en años.

DOLORES
(Entre dientes)
¡Cerdo asqueroso!

En la distancia, Dolores se aleja de la lápida. El día empieza y anuncia buen tiempo.