sábado, 21 de junio de 2014

BOREALIS: LA REINVENCIÓN DE JORGE MOLINA

por Dean Luís Reyes
Borealis, el corto de Jorge Molina,regresa a la obsesión del cineasta por develar las hipocresías de este mundo.


A Jorge Molina lo han encasillado. Su obra a contracorriente ha sido la coartada favorita de muchos –me incluyo- para comentar aquello de que el cine cubano no es mayoritario. Si a los directores del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) les subyuga la trama social y los problemas de la vida cotidiana nacional, a Molina le parecen más pertinentes los entresijos del espíritu y las demandas de la carne. Si la producción mayoritaria prefiere la comedia y el realismo, Molina se decanta por el horror y la turbación de lo inaudito. Si menudean en las imágenes de "lo cubano en el cine" escenas de sexo casto y pacato, en las suyas abunda el coito frenético y explícito, acompañado de muerte y auto-destrucción.
Pero todos los rasgos por los que ha sido catalogado Molina son pura y simple corteza. Apenas lo de afuera, que está ahí para escandalizar la mirada del censor que todo buen espectador amamantado con Hollywood es. Si se miran con serenidad, las películas de Molina van en esencia del amor como deriva trágica, del espíritu humano como ámbito azotado por la duda y por el miedo, por el deseo y por la necesidad de consumarse en el otro. Lo sobrecogedor de su cine tiene que ver más bien con la convicción que le asiste de estar enfrentando los valores torcidos de un mundo hipócrita y por la obsesión de encontrar entre esos detritus algo que todavía sea de verdad.
Borealis, el corto que dirigiera en 2013, es la confirmación de lo anterior. Molina ha decidido hacer aquello que, desde la perspectiva de la gente que lo encasilla, está incapacitado para acometer: cine contemplativo –tan al gusto de algunos festivales con pedigrí-, donde no pasa nada, con grandes elipsis dramáticas que dejan al espectador el trabajo de adivinar qué ocurre. Para colmo, aquí se ha ido a los extremos y ha decidido excluir los diálogos. Coño.
La anécdota de Borealis cabe en una línea simple y terminante: cuenta la historia de amor entre una muchacha y un hombre maduro. Ella vuelve del mar, donde ha estado nadando desnuda, y tropieza con el otro mientras conduce su bicicleta por la calle del pueblo costero donde habitan. El atropellado recoge los papeles que se le han escapado de las manos tras la caída, cruza con la joven una mirada extrañada, se incorpora y sigue su camino. Es una escena forzada desde el punto de vista dramático, pero en su eje está sembrada la extrañeza que hechiza al espectador a atender a lo que sigue. Allí mismo la cuestión de la ausencia de diálogos, del silencio humano, queda planteada como elección formal extrema y cuestionable.
La muchacha frecuenta el cine donde este tipo extraño hace de proyeccionista y taquillero. No es cualquier cine, sino un cine moliniano. Fiel a los referentes extraños y nada intelectualizados del director, el local lleva por nombre Cinema Orol. Al fondo, sobre la pared, hay posters de títulos de culto como La bestia desnuda y Sangre de vírgenes. Ante la entrada principal, se anuncia la peli del día: Molina´s Ferozz, para mayores de 16 años. Faltaría más.
En esta sala imaginaria y deliciosa –un verdadero cine a lo Molina sería todo menos un templo a la estulticia infantilista que hace correr a las masas detrás de aquello que vende el marketing-, la muchacha y el taquillero comienzan su escarceo. El tipo es tímido y la mujer se ceba en su desconcierto durante esta ocasión. Pero la siguiente vez, el hombre toma la iniciativa y le lanza una bolita de papel, medroso. Después de leerla, la muchacha viaja en su bicicleta a través de la oscura noche hasta una endeble casucha al borde del mar, donde se despoja de su vestido y tienen sexo. Todo en silencio.
Los intérpretes de este drama son Roberto Perdomo, quien repite con Molina después de desdoblar su tradicional rol de galán y de tipo duro en la piel de un campesino beato, en Molina´s Ferozz, y Leticia León, un nuevo descubrimiento del director, quien ha dado lugar a no pocas revelaciones de nuevas actrices dentro del audiovisual cubano. Además de sus intérpretes, los fuertes de Borealis son la producción de Ricardo Figueredo y el propio Molina, y la edición de Miguel Lavandeira.
Pero arriba se habla de reinvención. Borealis no sería un gesto libertario (de género, de tono y tratamiento, lejos de los estereotipos de marras) si no se originara en un modelo de producción distinto del que hasta hoy ha empleado su director. Se trata del crowdfunding, o financiamiento en masa, a partir aquí del uso de la plataforma en internet Verkami.
Teniendo una legión de seguidores fieles y de larga data, que sostienen y justifican el culto hacia su obra, Molina implementó una estrategia simple y segura: posteó fragmentos del guión, imágenes del proyecto y pidió poco dinero. La iniciativa fue un éxito: en mucho menos que el tiempo pactado con la plataforma para cerrar la colecta, tenía todo el financiamiento necesario. Muchos amigos contribuyeron con sumas irrisorias; otros aportaron poco más, pero todos consiguieron hacer realidad la nueva realización del director.
Con este modelo, Molina no hace sino desplazar a otro registro aquello que ha sido el eje de sus diseños de producción: trabajar con nada –casi literalmente-, apelando a los amigos, ajustando los proyectos a las condiciones a mano. Después de la experiencia del crowdfunding, Molina transpira una sensación de bienestar, tangible incluso en la textura de esta primera obra nacida de tal iniciativa. Su puesta en escena, menos cruda, más estable y estilizada que la mayoría de las obras que le anteceden, lo demuestran. Para el padre moral del cine independiente cubano del siglo XXI, se trata de una sobrevida, como mismo fuera la adquisición de los medios del cine digital la posibilidad dorada de salir del letargo productivo de los años noventa.
La banda sonora es decisiva en la construcción del dispositivo extraño que es Borealis. Porque si bien es cuestionable esta boutade para con la corriente del cine contemplativo, el diseño sonoro es indisociable de la producción de universo fictivo que hace el corto. Las voces proceden de la radio, sobre todo de un falso Radio Reloj que emite boletines informativos donde menudean anuncios de anomalías: granizadas, tornados, auroras boreales lejos de su ámbito geográfico, huracanes. El universo parece enviar presagios hostiles, anuncios de desastre inminente. Mientras tanto, esta gente dora una pasión sin tanto protocolo, casi de manera instintiva y animal. Como se ama de verdad.
De ahí que el centro dramático de Borealis pase por producir una sensación atmosférica, un clima casi, donde el ecosistema que sostiene lo humano parece a punto de desaparecer. Molina trabaja con comodidad los géneros del cuerpo y los rasgos de lo extremo, pero ello no es más que la refracción de angustias más hondas, de aprensiones del espíritu que se expresan a partir de sutiles cambios de estado y de elecciones morales que redundan en acciones físicas, en conmociones de la carne.
La simple anécdota que sostiene el relato de Borealis es solamente una estructura cualquiera con que trasuntar uno de los grandes temas del presente: la sensación de agotamiento de la civilización, la probabilidad cada vez mayor de que sobrevenga una extinción de la humanidad. Molina posee una sensibilidad aguzada para esos miedos, y acaso en esta pieza los ponga en primer plano no desde lo literal (no hay asomo de catástrofe, ni de epidemias o zombis alienígenas, como esperaríamos de los usos del género cinematográfico), sino invocando su murmullo sordo y creciente.
Por eso es hermoso ese plano final, cuando la muchacha, venida al lugar de encuentro con el amante, desliza una mirada de fascinación ante el cielo perlado de auroras boreales. Para ella, estos presagios no suponen lo terrible del acabamiento, sino un universo de maravilla y revelación. Para Molina, la reinvención de su mirada y la de su cine.
Publicado en IPS el viernes 20 de junio de 2014
http://www.ipscuba.net/index.php?option=com_k2&view=item&id=9727:borealis-la-reinvenci%C3%B3n-de-jorge-molina&Itemid=11

sábado, 3 de mayo de 2014

OTRO BOREALIS DE MOLINA DESDE GIBARA



Bajo el sol de Gibara, el cineasta cubano y profesor de la EICTV, Jorge Molina, filmó Borealis II, un nuevo cortometraje, rodado íntegramente durante las jornadas del XI Festival Internacional de Cine Pobre, evento que además homenajeó a este realizador con una retrospectiva de su obra.
Escrito por el estudiante de la EICTV Alán González a partir de un argumento del propio director, Borealis II -que da continuidad a Borealis, otro cortometraje de Molina filmado en 2013- es una historia de amor entre un actor que llega al festival y una  muchacha pueblerina, a  la cual solo él  puede ver porque está muerta.
Calificada por su autor como una historia sobre el sacrificio de una persona que ama y es capaz de arriesgar su vida con tal de no renunciar a ese sentimiento, Borealis II cuenta con las actuaciones de Leticia León, Raúl Capote y René de la Cruz.
De acuerdo con el director, la película tendrá una estructura de poesía visual y, durante su realización pretendió, como en la mayor parte de sus producciones, alejarse de la tiranía del trípode y la cámara fija, y hacer un “cine más instantáneo”.
“Quise aprovechar mi estancia en Gibara para filmar allá porque es un pueblo con una gran visualidad, que funcionaba perfectamente para una historia de amor, y porque allí era donde originalmente quería haber filmado Molina´s  Borealis, de la cual esta nueva película es una continuación, aunque  no una secuela de los sucesos narrados en la anterior”, señaló el realizador.



Por ahora, pienso seguir haciendo estas historias más pequeñas, y con un mínimo de recursos técnicos porque son las posibilidades que tengo, acotó el también miembro del jurado de la presente edición del evento gibarense.
Además, su intención es que este filme, junto al precedente y otro que piensa filmar después, integren un largometraje que cohesionará las tres historias protagonizadas por la joven actriz Leticia León, aunque también estas puedan tener vida propia de manera independiente.
Por otra parte, el homenaje celebrado dentro del certamen a la filmografía del director egresado en 1992 de la EICTV, tuvo por título Molina´s Night y contó con la exhibición de nueve  de sus películas.
Considerado uno de los cineastas más atípicos y transgresores en la historia del cine cubano, Jorge Molina cuenta con varios filmes de innegable sello autoral entre los cuales sobresalen: Molina´s Culpa (1992), Fría Jennie (2000), Molina´s Test (2001), Molina´s Solarix (2006), Molina´s Mofo (2008), Molina´s El hombre que hablaba con Marte (2009), Molina´s Fantasy (2009), y el largometraje Molina´s Ferozz (2010).
publicado en http://www.eictv.org/noticias/otro-borealis-de-molina-desde-gibara/  el 2 de mayo de 2014 por el periodista Lázaro González González.

domingo, 27 de abril de 2014

sábado, 26 de abril de 2014

viernes, 25 de abril de 2014

TALLER DE REALIZACIÓN EN CAMAGUEY

Entre el 21 y el 24 de abril, previo al rodaje de Borealis 2 en Gibara, impartí un taller de realización y producción no budget para estudiantes de la Facultad de Medios Audiovisuales de Camaguey. En la sede de la AHS hice un taller práctico en cuatro días (no había más tiempo) donde se realizaron dos cortometrajes por dos equipos diferentes. Creo que la experiencia fue fructífera para mí como profesor y para ellos como estudiantes porque se estableció una relación de intercambio entre nosotros donde yo traté de abrirle los ojos y demostrarle todo lo bueno que se puede hacer cuando se está unido y tomé de ellos, la pasión por comerse el mundo que se tiene a los veinte años. AL final cerré el taller ayer jueves 24 al mediodía, y salí raudo a  esperar la guagua que me recogería en un punto de la ciudad y me llevaría con parte de mi equipo rumbo a Gibara, donde se hace una retrospectiva de mi obra, soy miembro del jurado, y lo más importante, rodaré Sarima a.k.a. Molina´s Borealis 2, mi nuevo delirio audiovisual. Aquí unas stills tomadas por el realizador Eliecer Jiménez durante una charla previo a la parte práctica del taller en la sala de video de la  AHS de Camaguey.



jueves, 17 de abril de 2014

CONFERENCIA DE PRENSA 11no FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE POBRE

Ayer miércoles 16 regresé de la filmación en Cienfuegos directamente al Centro Cultural Cinematográfico ICAIC. para participar en la conferencia de prensa del 11no Festival Internacional de Cine Pobre. Allí me encontré con Lester y tuve que hablar un poco con los periodistas sobre lo que pasaría conmigo en Gibara y el proyecto que voy a rodar allá. Mi intervención fue después de Luísa María Jiménez quien ya había dejado la pista caliente, así que quedar por arriba de su intervención, realmente me fue imposible. A continuación un extracto de la información publicada sobre la conferencia en la emisora Habana Radio.
 El Festival Internacional del Cine Pobre, fundado por el destacado cineasta Humberto Solás y auspiciado por el Instituto Cubano del Arte e Industrias Cinematográficos, que con carácter bianual se realiza en el municipio costero de Gibara, provincia de Holguín, emergerá nuevamente, esta vez, en su 11na. edición entre el 24 y el 27 del presente mes de abril. Así lo informó su director, Lester Hamlet.
Un largometraje de ficción acompañado de 17 cortos de ficción, 25 documentales (8 largos y 17 cortos) y 4 videos arte, para un total de 47 audiovisuales, procedentes de diferentes países y pertenecientes a distintos géneros competirán, por los máximos galardones del Festival, que otorgará el prestigioso jurado presidido por el escritor Reinaldo González, Premio Nacional de Literatura 2003. Todas estas obras concursantes fueron escogidas por el Comité de Selección entre un total de 208 creaciones presentadas a la cita.
Paralelamente a la competencia oficial se desarrollarán un conjunto de actividades colaterales entre las que se hayan tres homenajes: el primero a la actriz Luisa María Jiménez, última musa de Humberto Solás, quien por su actuación relevante en el film “Barrio Cuba” obtuvo el Premio a la mejor actriz del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Por tal motivo, se expondrá la muestra de fotografías “La actriz. María Luisa Jiménez”, del fotógrafo español Pedro Coll y un conjunto de recreaciones que, bautizadas como “Luisas”, hicieron destacadas figuras de las artes plásticas sobre el afiche promocional del Festival: “la mujer pez o sirena”, derroche de imaginación del diseñador Juan Carlos Pérez Cedrá, acerca de una de las fotos que Coll le hizo a Luisa María.
El segundo homenaje será al realizador cinematográfico Jorge Molina de quien se exhibirá una retrospectiva de su obra bajo el título de “Molina´s Night”; y el tercero, al cantautor recientemente fallecido Santiago Felíú. Se inaugurarán dos exposiciones: una sobre él, “El trovador”, del artista del lente Iván Socca y otra de fotografías del propio Santiago; además se estrenará el documental de Lester Hamlet, “Descerebrándose” sobre la vida y la trayectoria artística del juglar.