miércoles, 6 de abril de 2011

Entrevista para La Gaceta de Cuba 1er número del 2011

Entrevista realizada por el crítico y profesor Pedro Noa publicada en el primer número de 2011 de la revista cultural La Gaceta de Cuba.





Horror de culto con estilo caribeño. Una conversación en Yutong con Jorge Molina
Pedro R. Noa

¿Cómo describir las películas de Molina? Horror de culto estilo caribeño,
irreverente y muy independiente. Piense en Jess Franco, una dominatrix
de los 80, Coffin Joe y Lydia Lunch emborrachándose todos juntos
en la sala de la casa de Dario Argento.
KARYN RIEGEL







El cine es como un campo de batalla... es pasión, amor, odio, muerte,
en una palabra: emoción. Con esta brillante definición del séptimo arte
hecha por Samuel Fuller, me adhiero a la defensa del cine de géneros.
JORGE MOLINA

Para mí fue una sorpresa increíble y, al mismo tiempo muy grata, ver la cantidad de personas que pujaba frente a las puertas del cine La Rampa el día que estrenaron Molina’s Ferozz, el primer largometraje de Jorge Molina que competía en la sección de Ópera Prima en el XXXII Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.
Molina es más conocido como actor, pues ha participado en un número importante de cintas cubanas. Vale recordarlo como el “comecoles” de Madagascar (1994) o el bicitaxista que observaba ensimismado los caracoles sobre el muro del malecón en La vida es silbar (1998), ambos filmes de Fernando Pérez o, más recientemente, como el soldado soviético, compañero de Volodia, en Lisanka (2009), dirigido por Daniel Díaz Torres. Pero no ha tenido igual suerte como realizador, no obstante haber terminado casi una decena de cortometrajes. Por eso, a pesar de que conocía de sus nada ortodoxas maneras de distribuir su obra, me sorprendió el número de admiradores que asistieron aquel día.
Conversar con Jorge Molina sobre sus formas de hacer, su trayectoria artística, era una deuda de hacía muchos años. Gracias a que coincidimos en el Encuentro Nacional de la Crítica en Camagüey durante marzo de 2010 pude realizar esta entrevista, la cual, dado el apretado programa del evento, tuvo que esperar al viaje de regreso hacia La Habana.

¿Cómo se inicia tu pasión por el cine en tu natal Palma Soriano?
En Palma Soriano había cinco cines y se estrenaban constantemente películas. Pero aparte de eso, yo vivía al frente de un almacén de equipos de bombeo, donde parece que al administrador le gustaba el cine y contrataba tres veces a la semana a un cine móvil para que le pusiera películas a los trabajadores. Yo era un chamaquito y, mientras ellos se dormían, aprovechaba para ver un montón de cosas: Fellini, Kurosawa, Sarita Montiel, todo lo que se ponía en 16 mm. Allí fue naciendo mi fascinación por esa cosa que no sabía lo que era, pero que sí estaba seguro que algún día me iba a dedicar a ella. Veía películas súper importantes, aunque no tenía la conciencia todavía de que lo eran. Palma Soriano no era cualquier pueblo, tenía una vida cultural del carajo.
¿Declaraste en una ocasión que habías estudiado en el Pedagógico?
Bueno, realmente comencé a estudiar varias carreras y ninguna la terminé. Una de ellas fue Educación Artística, pero la inicié exclusivamente porque era la posibilidad de venir a La Habana y estar cerca del cine. Yo trataba de estudiar cine y esa meta la tenía muy clara, es decir, tenía que estar en La Habana para cuando abrieran la convocatoria. En ese momento presenté para estudiar cine en Moscú, una convocatoria de los antiguos Estudios Fílmicos de las FAR y en la de la escuela de San Antonio de los Baños con veintidós años, ya casi con el límite de edad. Primero me fui a Moscú y allá me enteré que yo era uno de los cubanos que habían aceptado para ese curso. El Pedagógico fue una transición entre mi pasión por el cine y la Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños (EICTV).
¿Llegaste a estudiar cine en la URSS?
Realmente allí sólo hice la preparatoria y entré al Instituto, pero cuando íbamos a empezar nos sacaron por lo que todo el mundo sabe: La perestroika estaba en su apogeo, primero éramos amantes de los rusos y después ya no nos gustaban. Durante el año de la preparatoria hablé con muchos profesores para estar en sus clases. Por eso, por la mañana iba a la preparatoria y por la tarde a las clases de Dirección, Fotografía, Actuación, que me sirvieron de mucho. Vi mucho cine que no conocía y tuve buen entrenamiento con aquella gente, sobre todo por la disciplina de trabajo que tenían. Era una enseñanza muy clásica, una onda de “el arte con sangre entra”, te machaco y te machaco para que aprendas.
¿Entonces eres de la primera generación de la EICTV?
¡No, qué va! Cuando entro la escuela había graduado su primera generación, soy de la tercera.
¿Y la Escuela qué te aportó en tu formación?
Mucho. Es mi casa. Para mí, en mi vida, hay un antes y un después de ella. Yo era una persona y, aparte de estudiar cine, salí convertido en otra. Por muchas razones esa escuela es muy envidiada. Tiene un sistema de enseñanza muy liberal donde prima la práctica sobre la teoría, aunque se da teoría. Se prioriza el aprender a hacer y aprender a hacer, haciendo. Yo no soporto las escuelas donde se teoriza mucho porque los que se forman en ese pensamiento crítico, filosófico, semiótico, al final terminan haciendo cine farsesco y pierden la honestidad, el impulso, ese automatismo psíquico puro del que hablaban los surrealistas. Es mi opinión. Yo siempre traté de no ser minado por eso. Los críticos que estudian el audiovisual ven cosas en mis películas, ¡genial!, pero créeme que no las hice para eso, las hice por puro goce, para sentir algo orgásmico dentro de mí. Hacer lo que quiero, que puede estar bien o mal, pero siento que es lo correcto. La Escuela me ha enseñado eso y se lo voy a agradecer siempre.
En fin, ¿qué le aportó la EICTV a Molina? Disciplina, el trabajo con el equipo. Yo sé tirar el miedo a un lado y convertirme en alguien con la capacidad para aglutinar gente.
¿Molina’s Culpa es tu ejercicio final de curso?
Es mi ejercicio final o mi primer ejercicio docente donde realmente mostré una manera interesante de narrar. Fue lo último que hice antes de salir de la Escuela.
¿Cómo era el Molina de este corto? ¿Cómo fuiste armando la historia que fue, de hecho, el inicio de tu estilo?
Molina’s Culpa fue un guión que escribí con un amigo ecuatoriano en media tarde para divertirnos y en ningún momento pensé que fuera mi ejercicio final. Pero como soy un poco vago en la escritura, cuando comenzaron a pedir los trabajos para la tesis no se me ocurrió nada, así que saqué el guión de una gaveta y les dije: “Miren esto es algo que hice”. Originalmente no se llamaba Molina’s Culpa, sino Culpa nada más. Me acuerdo que había una honorable comisión que incluía mucha gente: Jorge Fraga, Julio García Espinosa, Ambrosio Fornet y no sé quién más. Arturo Sotto presentó Talco para lo negro, y a los dos nos batearon, nos dijeron que nuestras películas tenían problemas dramatúrgicos. Al final, entregué otro guión parecido, lo aprobaron e hice el anterior.
La película fue un “divertimento”. Yo, inconscientemente, estaba forjándome una manera de hacer cine, una gramática propia, eso es muy difícil. Pero te confieso una cosa, y sin ánimo de ser un pesao, para mí es muy fácil lo que provoca angustia en los directores: donde poner la cámara. Te lo puede decir todo el que ha trabajado conmigo.
Molina’s Culpa se inicia como un homenaje a Juan Orol…
Esa es una provocación. No existe ningún homenaje a Juan Orol. Era sólo para provocar porque Orol era un director odiado y me gusta molestar a los que odian a los directores zetosos.
Desde niño me gustaba ir contra la corriente. Me decían no hagas esto porque es malo y yo lo hacía. Yo era casi asmático y me fugaba todos los días para el río Cauto. Me curé haciendo todo lo que no debía.
Me inspiré en el cine que la gente consideraba malo, del que se burlaban, el de serie B, porque la gente no se da cuenta que algunos de los grandes autores de la historia del cine vienen de ahí, lo cual no quiere decir cine mal hecho. La historia del cine está llena de personas que con muy poquito dinero hacían películas muy buenas, ahora mismo pienso en Detour de Edgar G. Ulmer, por ejemplo.
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Ya desde Molina’s Culpa también aparecen algunas temáticas recurrentes en tu obra que vinculan el sexo, la violencia a una historia de amor.
En la película no hay una sublimación del amor. Yo creo en el amor, y tengo suerte con él. Mis historias tienen que ver con el amor de alguna manera, pero son tragedias. Siempre hay una relación, que creo es parte de la vida, entre el sexo y la muerte. Por lo general son culpas, arrastro culpas no sé por qué, pues tuve una infancia súper buena. Mi mamá era maravillosa y mi padre también.. Pero con todo ese cine que he visto me he ido creando otro mundo paralelo al mío, más divertido y atractivo. A lo mejor el real no lo fue tanto. Quizás sublimo ese otro mundo. Uno se crea sus obsesiones y a mí siempre me obsesionaron el cuerpo humano y la muerte. A veces pienso que voy a morirme y lloro, porque no quiero, siempre estoy con esa tragedia, pero no a la manera de Woody Allen con sus tics y sus inseguridades. En las historias que escribo con otras personas –porque siempre escribo con alguien–, está presente la muerte. Muerte a través de lo trágico, de la manera más cruda, sangrienta, no una muerte apacible como la de un viejito sentado, sino agónica, lenta, y también está el sexo que por lo general lleva a la muerte en casi todas mis películas, no sé por qué. Es como si fuera una culpa, algo religioso. Yo soy lo más ateo que hay en el mundo para que tú veas, y mi obra es un poco eso: el amor como un medio para llegar a un fin que es morir, y me queda bien, pero tampoco sé por qué.
Nunca se me ocurren historias para niños ni sobre la naturaleza hermosa. Las mías tienen hermosura, pero trágica. No son historias complacientes para nada.
¿Después de Molina’s Culpa qué ocurrió?
Molina’s Culpa me convierte, sin yo proponérmelo, en un outsider. Todo el mundo decía: “¡Qué bueno, qué bueno!”, pero por detrás: “¡Éste es un pornográfico, un enfermo! ¡Éste no es un artista!” Esa fue una película que llamó la atención de montones de gente, para bien y para mal, y yo tenía dos opciones: o iba como el corderito y pertenecía a la ¿industria?, o a otros medios como hicieron algunos de mis colegas que se han ido desinflando por el camino, o luchaba por fuera.
Todo mi mundo anterior de pasión por el cine, lo había iniciado con una camarita de 8 mm, haciendo lo mismo que se ve en Molina’s Culpa con mis amigos de la calle. Pero comienza a ponerse el panorama negro, todos mis amigos comienzan a irse de Cuba y yo decido quedarme. Al final, de mi generación sólo quedamos Arturo Sotto y yo, personalidades diferentes, dos maneras distintas de ver el cine, él ha seguido tratando de hacer su cine en Cuba, como yo el mío.
Bueno, estuve desde 1992 hasta 2000 sin hacer nada. Decepcionado. Me entraron angustias sobre qué iba a pasar conmigo, pero un día me dije: “¡Coño Molina, si tú estudiaste cine y eso es lo que te gusta por qué no te pones a hacer películas!”
En el 98 me llaman de la EICTV, estaban haciendo video clases y cosas de esas y el director docente que había entonces me dice: “¿Tú te atreves a editar este material?” Lo hice, a él le gustó y me dijo que si quería seguir haciéndolo me podía contratar. Y me volví a vincular a la Escuela.
Desde entonces he hecho de todo, a veces siento que no me aprovechan lo suficiente. Últimamente no me están usando como asesor y he quedado más para la parte cultural. Ellos se lo pierden. Pero bueno, le estoy pagando a la Escuela todo lo que ha hecho por mí, no sólo en mi formación, sino también porque me ha apoyado mucho en lo que hago.
¿En el 2000 comienzas con cuál proyecto y cómo?
Conocía a dos hermanos que estaban estudiando en la Escuela y dijimos: “Vamos a burlarnos del Dogma 95. Hagamos un “Dolma”, como diría un negro de Centro Habana” De ahí salieron tres historias pequeñitas escritas en treinta minutos que tenían que ocurrir en un sólo local, con dos actores, tres cuando más. Como norma de iluminación una lamparita, se podía utilizar luz natural y se iban a filmar con una camarita Hi8 Handycam. De esa forma regresé a la realización.
La historia era muy simple, una tontería, se apoyaba en la famosa leyenda urbana que se cuenta en muchos lugares sobre una mujer de la que un tipo se enamora. Él va en un carro y ella le dice: “Déjame aquí”. Y un día, cuando regresa a buscarla, la madre le dice: “No es posible, mi hija murió hace muchos años”. Yo inventé un cambio en la historia. El protagonista es un hombre que vive tan ensimismado que un día se le aparece una mujer que le dice que es su vecina del piso de arriba. Regresa tres noche seguidas y cada vez se lleva algo. Él se queda conectado. Ella desaparece. El la encuentra en un hospital, hace doce años está en coma, pero se da cuenta que todo lo que se llevó de la casa está allí. No era un sueño. Con esta historia sólo quería probar cómo tenía el pulso a nivel narrativo, si realmente tenía algo que decir con la cámara y vi que podía funcionar la manera de contar en espacios cerrados, con casi nada. Me di cuenta que para poder seguir haciendo películas en Cuba tenía que ser de esta manera. La cinta es la única que no inicia su título con Molina’s. Se llama “Fría Jenny”.
Después hice una que sí me gusta mucho y que la sigo sintiendo como un ejercicio de estilo donde apreté. Incluso fue la producción en la que mejor me he sentido porque todo estaba garantizado. Fue una producción de primer mundo y la hice nada más con tres mil dólares que nunca vi. Tenía unos amigos que estudiaron en la Escuela, yo había protagonizado el ejercicio final de uno de ellos, que me había dicho cuando se graduó: “Me ‘acojona’ la manera como actúas, pero me gusta más cómo diriges. Si alguna vez tengo dinero, te voy a producir un corto”. A mediados de 2000, más o menos, recibí una llamada desde los Estados Unidos: “Oye Molina, soy Guillermo, tengo una pequeña empresa que se llama The Family Productions y tengo tres mil dólares para ti, ¿Puedes hacer una película con ese dinero?” Y le contesté: “¡Ya la estamos haciendo!” Yo conocía a una muchacha que estudiaba fotografía en Katowicz, una de las dos escuelas de cine de Polonia, que había visto Molina’s Culpa y le había gustado mucho. Me dijo en una fiesta donde yo le estaba metiendo bala: “Me gustaría fotografiar una película tuya”, y le contesté: “Pero si sólo he hecho una”, y ella me respondió: “No importa, yo sólo quiero trabajar contigo”. Y en esos momentos, me llega un correo de esta muchacha: “Estoy en una producción sobre Chopin para la televisión. Estoy trabajando como still, ya estoy acabando y me están regalando latas de Kodak Vision de las que sobran”. Le escribí: “Bueno, tú tienes eso y Guillermo tiene lo otro, pónganse de acuerdo, armen todo y espero por ustedes”. El primero de febrero de 2001 aterrizaron aquí.
Estuvimos casi un mes trabajando en la película. Dos semanas de pre filmación y otra de rodaje. De ahí salió Molina’s Test que creo es una de mis mejores cosas. Una fotografía increíble de Aga, la chica polaca, un homenaje a todo el cine de Hong Kong –que ya había dicho un día que era el mejor cine del mundo, aunque nadie me hizo caso–, a Jess Franco y Christopher Lee, con un Luis Alberto García que está increíble, Zulema Clares que es excelente y Rachel Pastor, muy joven pero con un gran talento. Yo la disfruté mucho y es una de las películas que más me gusta y también a la gente. En ella hice un poco lo mismo que en Culpa, referenciar, rendir culto y que se viera mis obsesiones de siempre: deseo, sexo-muerte, castigo, violencia que llevan a la tragedia, aunque aquí no mueren los personajes, quedan como zombis, gente que más nunca se van a amar.
En ésta me pasó algo. Toda la animalidad que tenía en Culpa, ésa que tienen los jóvenes directores que a lo mejor no dominan la puesta en escena y suplen su inexperiencia con el animalismo, cuando llego a Molina’s Test sentí que la había perdido. Me comencé a preocupar porque al ganar en dominio de la narración podía perder lo emotivo y pasional de lo primero que hacía, y eso es peligroso.
En Molina’s Culpa trabajaste con un grupo de actores de primera y luego en Molina’s Test tienes en el reparto a Luis Alberto García, entre otras figuras. Siendo tu cine complejo, en cuanto a temas poco comunes en nuestra cinematografía, ¿cómo logras la participación de estas primeras figuras?
Siempre pienso que el artista debe correr riesgos, y la ventaja de lo que yo les ofrezco es que es algo que no han hecho. Sólo queda de parte de ellos aceptarla o no. Cuando voy a hablar con un actor que admiro y quiero que trabaje conmigo, le miro fijamente a los ojos y le digo: “Que no estés en mi película me va a doler mucho y me lo voy a perder”. Cuando les doy el material, siempre trato que les pueda aportar algo. También hay muchas actrices y actores que no han querido trabajar conmigo, sin embargo, han hecho cosas horribles en la televisión u otros medios, pero eso hay que respetarlo. Por suerte existen otros y otras con todo el valor de trabajar en mis obras y arriesgarse no sólo por los desnudos o las escenas sexuales, sino por la propia naturaleza humana que tienen que asumir: el lado oscuro que no se aborda comúnmente y cuando se hace, incluso en el cine internacional, se hace por lo general de manera muy superficial y se vinculan con métodos muy efectistas. Yo trato de que sea otra cosa, por lo menos más interesante.
En esa época eras apenas conocido…
Era más conocido fuera de Cuba que aquí. Molina’s Culpa circuló mucho como parte de las muestras de la Escuela y alguna que otra persona había escrito sobre ella. Pero a partir de Molina’s Test es que comienzan a conocerme de alguna manera. Por ejemplo, en los Estados Unidos, en Miami estaban armando la “Muestra de cine sumergido cubano” en 2002, y me invitaron a curarla. Eso causó conmoción y alguna gente hizo lo posible porque no viajara, pero fui a los Estados Unidos. En Miami se pusieron los cortos que se habían hecho fuera de la industria, había cosas de la Televisión Serrana, de la escuela, de algún telecentro, de Gustavo Pérez, el público los disfrutó, los organizadores no, al menos no de esa manera,, quisieron manipular la muestra y yo lo manejé en tono de broma, les decía: “Yo no sé que van a hacer ustedes si nosotros dejamos de hacer películas porque ustedes no hacen ninguna”.
Miami fue un puente para ir a Nueva York. Estaban haciendo un ciclo con dos cosas mías: Culpa y Test, en OCULARIS, un sitio en Brooklyn de la bohemia newyorkina. Allí había un crítico y guionista norteamericano, muy prolífico, que se llama Steven Jay Schneider(ahora productor de éxito con Paranormal Activity), que estaba preparando un libro que se titula Fear Without Frontiers: The Horror Cinema Across the Globe, para la editorial inglesa FAB press, donde aparece gente muy importante como Jodorowsky, Miike y Haneke, y cuando vio mis filmes, me pidió una entrevista para un artículo. Le dije que no merecía estar en ese libro porque yo no había hecho nada, y me contestó: “Sí, mereces estar porque haces algo muy personal y, sobre todo, porque lo haces en una zona del mundo donde el cine tiene un carácter más social”. El libro ya estaba en imprenta y lo paró. Junto a Ruth Goldberg, profesora de la Universidad de Nueva York, una mujer brillante, ella escribió un hermosísimo artículo sobre Molina’s Test y él lo unió a la entrevista que hizo como un capítulo aparte. A partir de ahí fue que empezaron a preguntarse: “¿Qué está haciendo Molina?”
Después de Molina’s Test viene Molina’s Solarix. Hasta aquí tus referencias intertextuales eran indirectas, ahora son evidentes desde el propio título.
Solarix nace como todas. Es un juego. Todos mis trabajos son bromas. Yo estaba asesorando ejercicios de tres minutos en San Antonio de los Baños y un amigo Humberto Jiménez, que ahora es Director de Producción de la Escuela, mientras asesorábamos un corto que era horrible, me dice: “Molina, te imaginas tú y yo con una lata de 16 mm y una arri ¿qué haríamos?”, y yo le contesté: “Sí, podríamos hacer una película de ciencia ficción. Podría tratarse sobre una invasión alienígena a la Tierra, y el último hombre y la última mujer deciden tener sexo porque se van a morir y en ese momento se dan cuenta de que los extraterrestres explotan cuando llegan al orgasmo. Podría ser nuestra versión de La guerra de los mundos. Y si en la versión de Byron Haskin se mueren por los virus y en la de Tim Burton con la música clásica, en la nuestra el motivo puede ser la templadera”. Pero a él le pareció mucho trabajo, yo lo animé diciendo: “¡Oye, eso después de escrito es una obra maestra, tú verás!” Se lo mande a los hermanos, Ramiro y Adrián García Bogliano, los de Dolman 2000 que hacen películas de terror. Ellos le dieron una pasada y me lo devolvieron y después lo cogió Edgar Soberón, que es colaborador del guión, y quedó listo.
Inicialmente, quería como protagonista femenina a Rachel, que me gusta mucho y es muy atractiva, y a quien hubiera querido tener en todas mis películas como una musa y con quien tenía una relación muy interesante y le dije: “Tengo este proyecto alocado, me encantaría tenerte en mi película, y no te voy a negar que me encantaría verte desnuda porque claro, tiene desnudos”, porque soy un tipo franco y cuando me preguntan: “¿Tengo que desnudarme?” les digo: “Sí, porque eres hermosa y la historia lo pide a gritos, lo siento. Sufriría mucho, si no estás”; Puedo decir cosas así a los actores, claro, eso se gana con la honestidad y seriedad en tu trabajo. Por alguna razón Rachel no pudo estar y entonces le pregunté quién podía ser la actriz para el corto y ella me propuso a Juliet Cruz que era su amiga. En aquellos momentos estudiaba actuación y a mí me gustaba mucho también, me parecía una mujer muy sensual, muy hermosa. Fui a verla, porque nos conocíamos, y ella aceptó. El rodaje fue súper lindo.
Yo creo que Solarix es un trabajo interesante, ingenioso. A la gente le gusta mucho. Está muy bien resuelto. Es una sola locación, dos actores, no te aburre y la cámara está donde tenía que estar. Tiene atmósfera, (la imagen hubo que degradarla bastante para que pareciera casi de Internet, y creo que aún así la fotografía de Fernando Timossi, es muy hermosa), te crea inquietud, a la vez es graciosa, es una película que provoca esas cosas de “te quiero, te odio”.
A partir de Molina’s Solarix produces con regularidad, casi un corto por año. ¿Esta regularidad tiene que ver con cierto reconocimiento o es un estilo de producción?
No, yo sigo siendo una especie de rara avis dentro de la producción nacional. Lo que pasa que con la democratización de los medios audiovisuales, el acceso a cámaras cada vez más pequeñas y de calidad, a las computadoras, ya el cine o el fenómeno audiovisual se ha extendido tanto que cualquiera puede rodar algo, desde una boda hasta una película de arte y ensayo. Eso y mis escasas ambiciones presupuestales, es lo que me ha posibilitado rodar con un poquito más de frecuencia. No he encontrado formas mágicas de producir, sino que, sencillamente, las historias son en espacios cada vez más cerrados, más claustrofóbicos y eso me permite moverme mejor, de forma tal que si tengo cien dólares puedo hacer una película, y si no tengo cien, también la puedo hacer. Si me da la gana la hago con mi familia, con un par de amigos. Tengo esa facilidad. Pero no he ganado nada, solamente cierto culto y en alimentar mi espiritu pero no en ayuda ni en nada. Mucha gente piensa que porque estoy en la Escuela, filmo, lo que pasa es que uso sus espacios, es mi casa, hago lo que no hacen los estudiantes de allí. En fin, he encontrado una manera de producir que me acomoda, pero sigo teniendo los mismos problemas.
Mofo, tu siguiente película, la sitúas en un espacio real.
Pero en el futuro. La Habana en 2027 que es igual que si fuera ahora, no evoluciona. Es mi visión fatalista del futuro. En estas cosas de las distopías y todo eso, generalmente uno maneja el futuro de acuerdo a lo que sabe del presente, porque el futuro nadie lo conoce. Tú ves Blade Runner que es un futuro noir y en realidad es cine negro de los 40: el detective también tiene sobretodo, es solitario, porque realmente no sabemos si va a haber carros que vuelen, es más, no sabemos si va a haber futuro.
Me gusta porque está hecha con tres cámaras distintas. Esa es otra cosa, no puedo darme el lujo de tener una cámara buena y fija. Un día me prestaban una y al otro me la quitaban, y luego alguna gente estudiosa señala la coherencia del formato. Eso no me interesa porque cuando la ves no te das cuenta del formato.
Mofo tiene todo eso. Tiene cosas naïf, de improvisación, es incoherente a veces. Me gusta la actuación de Alexis que es totalmente distanciada, como si fuera un zombi, un tipo que para decir las palabras tiene que pensarlas. Me gusta que Mario Guerra sea un tipo cheo, vulgar y sea la contrapartida. Me gusta Rachel porque se ve muy sensual y erótica y está muy bien en la película, una mujer muerta; incluso ni me preocupé por cosas como que al violín le faltaran las cuerdas. Era el futuro no future, una locura y me encantó hacerla. Volví a tener actores que yo quiero como Roberto Perdomo, que hacía años que no trabajábamos juntos, desde aquel corto que hice que se llama Toca de nuevo Sam, que fue mi ejercicio de tres minutos, tuve a Mario Guerra, un actor que admiro y quiero mucho. Actores de carácter que siempre están bien y, antes que todo eso, que el equipo la pasó de puta madre.
¿Después haces El hombre que hablaba con Marte?
Esa es minimalista, teatro puro. Es una metáfora también kafkiana sobre el hombre encerrado. Es un homenaje a Vértigo, Psicosis, The Shining y actúo en ella porque me gusta actuar con cojones, y porque no tengo dinero para pagarle a los actores. Lo que le pagué a Paula Alí fueron cinco o diez c.u.c. y al resto de los actores le di la misma cantidad, ¿te das cuenta? La gente trabaja conmigo porque me respeta, me he ganado su respeto por mi coherencia, mi actitud.
Lo interesante de la película (estas cosas siempre pasan en mis rodajes), es que el fotógrafo original era Pablo Massip que trabaja siempre con Pineda Barnet, la noche antes de venir a rodar le dio un coma diabético y me quedé sin fotógrafo. El productor me dijo: “Paramos”, y le respondí: “¿Estás loco? ¡El cine es dinero señores, acaben de aprender eso!” Una chilena, Claudia Serrano que estaba en esos momentos estudiando fotografía me dice: “Ay Molina, me encanta tu set”, y le respondí: “Pues coge la cámara, tú eres la fotógrafa”. Ella reaccionó: “¿Pero de qué trata la película?”, y le riposté: “Te la voy contando. Soy yo vestido de mujer con un cuchillo en la mano. ¡Coge la cámara!” Y ya, hicimos la película, ¡mira la fotografía que tiene!
El filme es sobre un tipo que está loco, todo está en su cabeza. Está viendo la televisión, se enamora de una estrella y la visualiza, hasta que un día se convierte en ella. Yo no quería un estilo como el de Scarie Movie, sino hacer todo un discurso sobre la naturaleza humana.
También me enrolé en Molina’s Fantasy que es muy simple. Surgió porque una estudiante de San Antonio, Regina Ortiz estaba molesta debido a que –según ella– a sus compañeros de dirección no le interesaba el cine y pasaban el tiempo quejándose de que no tenían historias para hacer. Les escribió cinco y todos dijeron: “¡No me identifico, yo soy un autor y no puedo hacer eso!” Le pregunté: “¿Quieres que la haga yo”, y me contestó: “¡Sí profesor!” Eso fue un lunes, el viernes ya estaba listo para hacerse. Todo se rodó el sábado y parte del domingo y al lunes siguiente ya estaba editado. Le dije: “Ahí tienes tu historia”. Nueve minutos, Dayana Legrá es la protagonista, maravillosa –ya la tenía colimada para lo que vendría después. Muy buen rodaje y sin nada detrás. Es muy divertido en el sentido visual, hay desnudos. Todo gira alrededor de un ratero que va a violar a la protagonista y a robarle el televisor. Ella es adicta a la televisión y no se molesta cuando el tipo la viola pero cuando se va a llevar la televisión, decide matarlo.
En ese corto probé también a la fotógrafa Yanelvis González quien luego fotografió Ferozz. Fue un ejercicio para ver la gente con la que iba a trabajar el largo. Ahí estuvo la productora, uno de los sonidistas, quien me ayudó a mezclar la película, es decir, crear la familia, mi familia de cine, que funcionó como un cronómetro.
¿Y en ese momento ganas el premio de Cinergia?
Lo de Ferozz fue casual. Yo mandé el guión para provocar a Cinergia y el jurado, por suerte para todos, cuando lo leyó se quedó fascinado. Si hubiera sido de los que prefieren las películas de los niñitos sin zapatos y la pornomiseria latinoamericana, eso que la gente vio y les impactó tanto, todavía no existiría. Por muy poco dinero que haya costado necesitaba una producción. Los actores necesitaban comer, tenía que alquilar la cámara y todo tipo de cosas y aunque tuviera la ayuda de la Escuela, que siempre me ayuda, hacía falta dinero. Fue la única manera de hacerlo. Si no hubiera tenido dinero a lo mejor lo hubiera hecho, pero no hubiera quedado así.
Te enfrentas a un largometraje por primera vez, ¿qué diferencias hay entre trabajar un largo y un corto?
Ninguna. Yo no creo en la diferencia entre largometraje y cortometraje. Eso es un problema de mercado que tiene que ver con la distribución. Lo inventaron los americanos. Las películas son películas. Ferozz también puede ser un corto. Lo del largo fue otra de mis equivocaciones. Cuando le dan el premio que yo nunca pensé que le iban a dar, me dije: “Si con cien o doscientos pesos filmé Solarix y con mil y pico de euros hice Mofo que es un medio metraje, cómo con diez mil no voy a hacer un largo, ¿no jodas?”
¿Cómo fue el proceso de Molina’s Ferozz?
El proyecto surgió gracias a un amigo actor Alaín Jiménez que hace unos años atrás me enseñó dos o tres páginas que eran como una gran plasta de mierda con una hermosa flor en el medio. O sea, que no eran buenas pero dentro tenían algo que valía. Le dije: “Esto tiene una idea interesante, necesita algo más. Me lo das y colaboras conmigo. Yo la dirijo y tú estás al lado mío”. A priori, no le gustó mucho la idea, me dijo que tenía que pensarlo y a los cuatro días me llamó: “¡Dale, métele caña!”
El guión original que fue a Cinergia era de un corto, cuando nos enteramos del premio, el otro guionista Edgar Soberón y yo, dijimos: “Vamos a escribir un largo en una semana”. Entonces comencé a darle el tono rural, cubano, a la historia. ¿Qué es lo que más interesa en la historia de Caperucita? La pérdida de la inocencia y el miedo a lo desconocido: el bosque, el lobo. Había que buscar algo cubano vinculado con la licantropía y apareció el cagüeiro. Lo que significa el lobo en el cuento aquí es el cagüeiro. Así, el personaje que era religioso, ahora también es palero y está relacionado con la subtrama del cagüeiro. Inventamos que Dolores, que en la primera historia sufría, era una víctima, ahora es una cínica que sufre. Inocencio ahora es cuñado y tío, eso le da más morbo a la historia. En fin, centré la historia en una familia cubana con cierta disfunción. Me hubiera gustado que fuera ahora mismo pero es atemporal. Lo que más me gusta de la historia es su tono oscuro y morboso.
Desde lo visual, mi objetivo era trabajar un poco la cuestión de la oscuridad inspirado en la pintura de Caravaggio, Fidelio Ponce, que son pintores que me gustan mucho, y también homenajear a todo el mundo gótico de los cuentos infantiles, y a La Bestia, la película de Waleriam Borowczyk. Y no fue ningún reto, te lo confieso. Es el trabajo donde más suave me he sentido.
En tus películas los espacios nunca son pulcros, siempre hay una suciedad más allá de las que pueden tener las almas o incluso la suciedad del acto sexual, considerado por algunos perverso, pero además le agregas una suciedad artística ¿Has intentado explicártela?
No sé si eso tendrá que ver con que me gustan mucho las novelas de realismo sucio: Charles Bukowski, Pedro Juan Gutiérrez, incluso algunas cosas de Padura aunque éste no tiene que ver con el realismo sucio pero te encuentras en las historias policías que tienen mucha mierda. Quizás es una manera de rendirle homenaje a eso, aunque no sea de una forma realista, porque vamos a estar claros, mis películas pueden ocurrir en Marte, en Hong Kong o en otra galaxia pero son películas cubanas. Aun cuando no quiera, siempre algo de mi mundo va a estar en ellas.

Karyn Riegel: “Ocularis Newsletter”, en http:// www.galapagosartspace.com, 29 de Abril de 2002.
Jorge Molina: “Memoria del director sobre su proyecto”, en revista digital Miradas, n. 2, 2004, http://www.eictv.co.cu/miradas.
Las otras dos historias que componen Dolma 2000 son: “Yo soy Godzilla”, de Adrián García Bogliano y “Estupro”, de Ramiro García Bogliano.
El corto es Ayax (color, 10 min., 1996). Tesis del español Guillermo Escalona.
Se refiere a Aga Piotrowska, Directora de Fotografía del corto.
Steven Jay Schneider: “Examinando a Molina: una entrevista cándida con el autor underground cubano”, en revista digital Miradas, n. 2, 2004, http://www.eictv.co.cu/miradas.
“La primera vez que me siento a mirar Molina’s Test mal escribo apuradamente: ‘Wong Kar-Wai filmando con el lente de Jess Franco. Shanghai Gesture y The Old Dark House rehechas por Fulci’. Más notables son el claro diapasón de referencias conscientes y la fuerza de los instintos de Molina como realizador. Esta mezcla de talento y educación, combinada con su inclinación natural hacia la provocación, es lo que hace a la obra atractiva y perturbadora a la vez. Este es el arte de un hombre que ha vivido y respirado cine desde que era muy joven”. Ruth Goldberg: “Sexo y muerte estilo cubano: la visión oscura de Jorge Molina”, en revista digital Miradas, n. 2, 2004, http://www.eictv.co.cu/miradas.

martes, 5 de abril de 2011

Reseñas de Ferozz y Memorias del Desarrollo en el programa SECUENCIAS del canal Habana

Gracias a Miguel Coyula que lo subió a youtube, aquí les va el link del programa Secuencias del canal Habana que conduce el crítico y ensayista Dean Luís Reyes, dedicado a Molina´s Ferozz y Memorias del Desarrollo de Miguel, quien por cierto acaba de ganar el premio de dirección en el festival de Málaga por Memorias. ¡¡¡¡Felicidades Miguel!!!!

http://www.youtube.com/watch?v=4jujF05mM5U

jueves, 31 de marzo de 2011

UN PAR DE SECUENCIAS DE AMIRA ILUSTRADAS CON ALGUNAS STILLS

11. INT. OFICINA COLECTIVA. DÍA.

Ebelio, entre los estantes, escondido detrás de los archivos, con las manos frente a su cara, en forma de “cuadro cinematográfico”, hace como que filma a Lorena:

Frente a la oficina del Jefe, Lorena conversa con Ondina. Ondina le pone la mano en el vientre y Boris se acerca a tocar.

ELVIRA
(Off)
El tipo la subió a secretaria personal.

Ebelio baja las manos, disimula. Descubre a Elvira detrás de él. La ignora.

Ve que el Jefe se acerca a Lorena y le toca la barbilla. Lorena lo esquiva. El Jefe pone sus manos sobre los hombros de Lorena y Lorena sonríe.

ELVIRA
(Off)
Tiene siete semanas. La va a llevar en su carro al hospital. ¿Vas a acompañarlos?

Lorena se queda con Ondina, Boris sigue al Jefe a su oficina. Ebelio se sorprende.

ELVIRA
¿No quieres darle celos, chiquito?

Ebelio se escabulle de Elvira entre los archivos, Elvira lo sorprende.
ELVIRA
¿Me vas a decir que ella tiempla como yo?

EBELIO
¿Y todo tiene que ser venirse?

ELVIRA
Tú no te vienes, chiquito, tú eyaculas.

Ebelio sonríe. Elvira sonríe también, cómplice. Ebelio vuelve a mirar a Lorena:

Lorena le muestra un anillo de compromiso a Ondina que se lo quita y se lo prueba.

Ebelio se le encima a Elvira y le toca las nalgas. Elvira se sorprende.
EBELIO
(Pone una voz muy gruesa)
Lo que estoy es loco por cogerte el culo.

Elvira se levanta el vestido y mete una mano de Ebelio, que trata de zafarse.

ELVIRA
Te vas a volver loco con mi bollo. Después no te arrepientas. Sí chiquito, por el culo, pa que todo el mundo oiga a la cochina, pero contigo.

Ebelio se zafa asustado, huele su mano. Elvira sonríe, pícara. Ebelio se vira de espaldas y saca archivos entre las carpetas, desconcentrado.

ELVIRA
Niño.
(Piensa lo que va a gritarle a Ebelio, pone cara de buena)
¡Compañero, puede dejarse de falta de respeto, no me mire más!

Ebelio sale asustado de entre los estantes. Ondina y Lorena le miran.









































































16. INT. CUARTO. CASA DE ZOBEIDA. DÍA.

Ebelio estudia las acciones de Amira:

Amira, con actitud de mujer mayor, alisa la sábana sobre el colchón. Se dirige hacia la ventana, mira desconfiada hacia afuera, la cierra. Se asoma al baño, cierra la puerta.

Se vuelve, escudriña desde su sitio toda la habitación. Se agacha, observa el suelo detenidamente. Pasa un dedo y comprueba que está limpio.

ELVIRA
Amira, ya estuvimos aquí.

Amira sonríe. Baja la cabeza tímidamente. Sale corriendo de la habitación. Cierra la puerta.

EBELIO
¿Cuánto tiene? ¿Quince, diez y seis?

Ebelio revisa los diplomas y fotografías que se exhiben bajo el cristal de la cómoda. A la fotografía de la Niña desnuda, se han sumado tres fotografías distintas de la joven, en la cama con un peluche en sus manos.

Ebelio repara especialmente en otra fotografía. Es una foto cenital de Amira, en la cama, en posición fetal contra las rodillas aferrada al perrito de peluche.

EBELIO
¿Te parece vulgar esta foto?

Elvira mira la fotografía, calla.

EBELIO
Como se me ocurre...

ELVIRA
¿Tienes que ofender siempre? ¿Cómo sé si lo estás pensando o si es parte de tu juego?

Ebelio la coge por el pelo, la hala hacia sí. Sonríe sarcástico. Elvira sonríe a duras penas.

EBELIO
¿Tengo cara de estar jugando?

Elvira pone cara de miedo. Ebelio la suelta. Elvira se hala el pelo ella misma, fuertemente. Ebelio se le encima molesto, la empuja.

Elvira cae junto a la cama, adolorida. Ebelio se acerca, la ayuda a pararse.

Vuelve a empujarla, contra la puerta del baño, que se abre súbitamente con el golpe. Elvira cae cerca del inodoro, adolorida, encima de la arena esparramada por el suelo. Hay un búcaro roto.

Ebelio intenta ayudarla. Elvira lo esquiva enojada, trata de pararse.

Ebelio se acerca a la puerta del cuarto. Se vuelve, ve que Elvira se acuesta sobre la cama, boca arriba, a punto de llorar.

Vuelve a virarse hacia la puerta. Duda, la entreabre, busca afuera.
ELVIRA
(Off)
¡Yo sí te pido disculpas!

EBELIO
(De espaldas)
¿Ahora?

Elvira se desplaza hasta un lado de la cama, hace espacio.

EBELIO
Cualquiera diría que sabes lo que significa esa palabra.

Ebelio se vuelve hacia Elvira, camina despacio hasta la cama, se acuesta a su lado.

Se acurruca detrás de Elvira. Elvira le toma una mano y la aprieta contra sí.

Un movimiento de cortinas interrumpe el silencio. Ebelio trata de mirar por la hendija de la puerta que da a la sala. Pero una cortina le tapa la visión.

Ebelio se queda pensativo. Elvira se vuelve hacia él.

EBELIO
¿Habías venido antes, no?

Elvira cierra los ojos.

ELVIRA
Duérmete.

EBELIO
Ella lo ve todo.

ELVIRA
Cállate la boca.

Ebelio le da la espalda a Elvira. Pensativo.

EBELIO
Debe estar muerta de miedo. Cuando yo tenía catorce años el sexo era lo más importante, pero me daba miedo. Al lado de mi casa vivía La Gargantúa. Todos los hombres del barrio entraban allí... Y yo quería saber lo que pasaba… Ya no me da tanta curiosidad, uno no es el mismo después de hacer el amor.

Elvira le da la espalda a Ebelio, mira a su lado las curvas de la sábana sobre la cama. Las alisa levemente, pensativa.

EBELIO
¿Qué harías tú si supieras que una pareja, que muchas parejas lo hacen sobre el colchón donde duermes por la noche?

ELVIRA
(Ofendida)
Yo soy puta, pero no tanto.

Elvira vuelve a alisar la sábana, muy lentamente. Toma un pliegue con la yema de los dedos y lo toca, le llama la atención.

Se acerca un poco al borde del colchón. Levanta la sábana y mete la mano, encuentra otra sábana debajo.

Hala la sábana y descubre una pequeña mancha roja. Se para rápidamente.

Ebelio la sigue. La ayuda a quitar la sábana de arriba. Observa la mancha. Sonríe.

ELVIRA
¡Hazme gritar! Pero pon cara de intelectual.

EBELIO
¿Y si la vieja nos oye?

ELVIRA
¿Tengo cara de que eso me importa, compañero?

Ebelio ve que Elvira se inclina frente a la cómoda, de espaldas a él, que se levanta la saya y le muestra su sexo.

Ebelio comienza a quitarse la ropa, frenéticamente.

EBELIO
(Desesperado)
¿Alguna vez has hecho un trío? Yo ni he hecho un trío ni me he singado a nadie por el culo. No sé como pedir ninguna de las dos cosas.

Elvira se inclina más aún. Extiende una mano y se apoya en la cómoda.

ELVIRA
¡No! Esa es área dólar.

Ebelio le acaricia las nalgas a Elvira. Se saca el pantalón de los pies y lo lanza hasta la entrada del baño. Se menea detrás de Elvira. Le acaricia el sexo suavemente. Elvira se sujeta de la gaveta de la cómoda.

Elvira se incorpora, muy cerca de Ebelio, le toma la mano y se la pasa por la cara, muy suavemente. Cierra los ojos. Se pasa la mano de Ebelio por los párpados. Baja la mano de Ebelio hasta los senos. Suspira. Se pasa la mano de Ebelio por el cuello.

Ebelio respira profundamente. Escucha a Elvira gemir y se excita más. Elvira se da cuenta, gime más alto.

Ebelio, orgulloso, observa su pene. Baja sus manos hasta el sexo de Elvira, pero Elvira las toma y con ellas vuelve a acariciarse el cuello.

Ebelio la agarra por los hombros, intenta virarla de espaldas. Elvira le muerde una mano. Ebelio la suelta.

Elvira toma un dedo de Ebelio, se lo mete en la boca, lo chupa. Se vira de espaldas, agarra el dedo de Ebelio y lo lleva a sus párpados, se acaricia.

Ebelio mira a través de la puerta entreabierta, hacia la sala vacía, intenta abrirle la blusa a Elvira. La blusa no cede, la rompe.

Elvira se agacha frente a Ebelio. Ebelio, sin dejar de mirar afuera, la hala hasta la cómoda y se recuesta, Elvira avanza de rodillas hacia su pene. Ebelio no deja de mirar afuera, nervioso.

Ebelio levanta a Elvira por las nalgas, la sienta en la cómoda, encima de las fotografías de Amira. Elvira trata empujar a Ebelio hacia su sexo, pero Ebelio se resiste, mira hacia la sala vacía.

Ebelio tira a Elvira hacia la cama, Elvira abre sus piernas y se acaricia. Ebelio se sube sobre ella.

EBELIO
¿Por qué tienes que tener esos muslos?

Elvira trata de bajar la cabeza de Ebelio hacia su sexo, Ebelio se resiste, le lame los senos, se los muerde.

EBELIO
¿Por qué tienes que tener esos muslos?

Elvira gime, trata en vano de empujar a Ebelio hacia su sexo.

EBELIO
Billy y Wilder.

Elvira gime más fuerte. Clava sus uñas en los hombros de Ebelio, trata de empujarlo hacia abajo. Ebelio la mira fijo, se acerca a su oído.

EBELIO
¡A ti no!

Elvira lo mira con los ojos húmedos. Ebelio se incorpora sobre ella y le agarra el cuello.

Ebelio se mira en el espejo, sólo ve su cara, así que hala a Elvira hacia sí, por el cuello, y se arrodilla, ve a los dos. La empuja sobre la cama. La hala hacia sí por la cintura.
ELVIRA
(Angustiada)
¡Completa no!

Ebelio la penetra lentamente. Elvira se agarra adolorida a la cabecera de la cama, trata de separarse.

Ebelio la hala hacia sí, se observa complacido en el espejo.

A través del espejo, nota que Carlos los mira desde la puerta del baño. Penetra a Elvira más rápidamente. Elvira niega con la cabeza, adolorida.

EBELIO
¿Completa no?













martes, 29 de marzo de 2011

AMIRA: STILLS DEL TEASER Y SINOPSIS LARGA

EL pasado jueves rodé parte del teaser de mi nuevo proyecto "Amira". La idea es sensibilizar a algún posible mesenas para que produzca esta historia bizarra que bebe de Lolita, Carrie, Repulsión e Idilio de Oficina, tamizada por el cine más oscuro de Buñuel y Polanski. Aquí sigue una sinopsis más larga de lo que será esta película y algunas stills tomadas por el propio camarógrafo, el colombiano Nicolás Ordóñez.
¿Qué sucede cuando el amor se transforma en una suerte de adicción en donde los involucrados se sumergen en una espiral sin retorno, transgrediendo los límites, llevando su sexualidad a otro nivel, comprendiendo que no pueden detener sus impulsos y sus instintos más bajos, sólo para llegar a la conclusión de que existe un gran vacío existencial, emocional, personal y espiritual?
La Habana ahora. EBELIO es un joven escritor y cineasta alternativo bastante creído que vive con cierta frustración por no haber encontrado el reconocimiento. Trabaja en una asfixiante oficina colectiva de una institución cultural donde el tedio y el aburrimiento es parte de lo cotidiano; se esfuerza por ser buena persona, pero a duras penas reprime sus instintos. Está terminando con su novia LORENA, una delicada intelectual a la que ama, quien no soporta su deprimente situación económica, su alarmante oscuridad y sus inseguridades, habiendo perdido la fe en él. Ebelio desprecia su trabajo, pero como no tiene donde vivir pernocta allí ayudado por Ondina, la jefa de personal. En las noches, a escondidas, cada vez que puede se introduce en la oficina del Jefe para sentarse en su buró, entrar a internet y escribir sus historias imposibles en la computadora.
Un día, mientras le gasta una broma a ELVIRA, una secretaria superficial, ignorante, ligera de cascos, y aparentemente insensible, despiertan en él sentimientos encontrados hacia ella, la última mujer con quién mantendría una relación, al menos pública. Elvira lo lleva a una vieja casa oscura donde la dueña,Zobeida, una anciana bastante maltrecha antigua criada de una rica familia cubana les alquila para el romance el cuarto de su nieta AMIRA, una joven con aspecto de Lolita que de inmediato se convierte en el objeto de deseo de la pareja. Elvira acepta los juegos y fantasías sexuales de Ebelio, tolera el maltrato y el ostracismo.
A Ebelio lo expulsan del trabajo, deja de escribir, pierde a Lorena y se va a vivir a la vieja casa de alquiler donde comienzan a pasar cosas raras, Zobeida, la vieja, desaparece en condiciones extrañas y Ebelio es acosado por Amira, la perturbada adolescente que se nos revela como una voyeur seductora, traumada, insistente, calculadora y posible asesina sicópata que siente placer ante el dolor. Ebelio maltrata a Elvira hasta límites insospechados. Ella lo ama y sufre, pero acepta cualquier reto. Él lucha contra el deseo de Amira, quien es incitada por Elvira para corromperlo completamente, tenerlo preso en esa extraña casa y salvar la relación. Ebelio nunca aceptaría que Elvira le gusta demasiado, mucho menos que la ama. Para él ella es una perra, haga lo que haga.
Quiere salir de esa casa, volver con Lorena a la fuerza, sobre todo amarla y poseerla; deshacerse de Elvira y de Amira. ¿Gozarlas, castigarlas? Romper y no romper los códigos sociales y morales. Quiere sentirse limpio, sobre todo que lo sientan limpio; quiere seguir siendo el bueno. Una película sobre lo asfixiante de la existencia y el no future, sórdida exploración del lado oscuro de la condición humana a caballo entre Buñuel y Polanski.











domingo, 27 de marzo de 2011

Molinator regresa a sus andadas: EL proyecto "Amira" en Güadalajara

En estos días mi productora Camelia Farfán quien ya produjo Molina´s Ferozz, está en el Festival Internacional de Cine de Güadalajara intentando levantar financiación para mi segundo largometraje que tiene como título provisional AMIRA. Amira es un guión escrito por el joven Alan González con la colaboración de Edgar Soberón y mía y cuenta una historia que ocurre en La Habana, ahora mismo. EBELIO, es un joven escritor y cineasta underground con ínfulas de grandeza que trabaja en una asfixiante oficina de una institución cultural. Odia su trabajo y la mediocridad que le rodea pero no hace nada para cambiarla. Se debate entre el amor y el deseo por Lorena, su ex, una intelectual feminista, Elvira, una vulgar compañera de trabajo, y Amira una joven traumada, a quien conoce en una vieja y oscura casa de citas. Sumergiéndose en un triángulo de oscuras y enfermizas seducciones. ¿Qué sucede cuando el amor se transforma en una suerte de adicción en donde los involucrados se sumergen en una espiral sin retorno, transgrediendo los límites? Una sórdida exploración del lado oscuro del ser humano a caballo entre Polanski y Buñuel.
Lo escrito arriba es más o menos la sinopsis de este proyecto y estará protagonizado por el mismo elenco de Molina´s Ferozz, Dayana Legrá, Roberto Perdomo, Raúl Capote, Ana Silvia Machado y un par de actrices recién llegadas que hay que encontrar para los roles de Amira y Lorena. Por el momento acabo de rodar un teaser para presentar a posibles financistas y para esos papeles he escogido a dos actrices muy potentes las jóvenes Daysi Forcade y Giselda Calero que seguro serán opciones muy recomendables para el casting de la película. En próxima entrada imágenes del teaser, por el momento unas fotos: Raúl Capote con Dayana Legrá y la inquietante Daysi Forcade.

miércoles, 23 de marzo de 2011

SOBRE CINE POBRE, TALLER DE LA CRÍTICA , MUESTRA Y DEMÁS

Regreso al blog después de tenerlo abandonado por unos cuantos días, cuando una depresión - poco común - me embarga. A fines de febrero tuve un encuentro o intercambio (yo lo llamaría: tormenta de ideas o moviendo ideas como le llaman en la muestra) con algunos jóvenes cineastas participantes en la 10ma muestra de Jóvenes o Nuevos Realizadores. Creo que desde esos días comenzó mi depresión. No por lo que percibí en este encuentro. Todo el que me conoce sabe lo que yo pienso sobre el audiovisual joven y, más que del audiovisual, sobre la actitud de los jóvenes realizadores. Pero de eso no voy a hablar aquí porque fueron claras mis opiniones en el debate que se dio en relación a la creación, el pensamiento y la libertad de vivir. Además ha sido un tema del cual ya han hablado otros en sus respectivos blog, páginas,etc. De hecho,hace casi un año, yo postié un texto titulado "Molina y los jóvenes realizadores" en relación a la 9na Muestra.Y mi manera de pensar no ha cambiado mucho. Creo que a los 45 años es muy dificil cambiar la forma de pensar (nadie cambia su forma de pensar cuando se va haciendo mayor). Mi depresión se debe a lo que respiro y veo en la calle cuando converso con amigos y conocidos. Para resumir mis sentimientos es como una sensación de involución, de vacío,de no futuro.Y un poco esa sensación se agrava con sucesos recientes.
Allí en el edificio del ICAIC me encontré con Juan Antonio García Borrero, uno de los creadores y organizadores del Taller Nacional de la Crítica (17 ediciones anteriores de éxito probado), un espacio que por cierto, es el único dedicado al pensamiento crítico cinematográfico y el cual le insuflaba vida y alegraba el panorama cultural en Camagüey. A propósito de ciertos rumores relacionados a ese evento: me enteré que ya no se haría y sin una explicación sólida para su suspensión,
y a que en estos días circulan diferentes textos sobre la también suspensión momentánea -¿o definitiva?- del Festival Internacional de Cine Pobre de Gibara evento que con sus virtudes y sus defectos, como la Muestra de Cine Joven, permitía acceder a un cine diferente, hecho a veces en condiciones miserables, imperfecto quizás, pero hecho con las víceras y además le daba vida en todos los sentidos a un pequeño pueblo del oriente cubano, escribo estas palabras.
Sé que el mundo está jodido, que ya es casi unipolar, que hay una dictadura global impuesta por los EE.UU. Las amenazas, las guerras absurdas, etc. Conozco que mi país está asfixiado a nivel económico, que los recursos son cada vez más precarios y que ya nada es lo que era. Pero también me parece que nos asfixiamos nosotros mismos, que nos estamos aislando, todo cada vez es más paranóico, si seguimos perdiendo esas pocas cosas lúdicas que tenemos, es decir,eventos culturales como estos, puntos de encuentro que generan discusión y debate sobre montones de temas ( la discusión y el intercambio son muy necesarios en un país donde no hay cultura del debate),que mueven ideas y crecimiento a nivel creativo y del conocimiento, la herida a la cultura se abre cada vez más. Espero que las autoridades competentes valoren la importancia de ello y todo se resuelva en bien de la cultura, del cine, de la espiritualidad y de la salud mental.
A continuación les propongo algunos textos publicados en diferentes sitios sobre la noticia de la suspensión del Festival de Cine Pobre de Humberto Solás.

Autoridades de Holguín suspenden el Festival Internacional de Cine Pobre de Gibara
Manuel Zayas

Barcelona

| 21-03-2011 - 9:11 pm.

Las instituciones culturales retiran el apoyo a este y otros eventos, mientras aumentan los recursos para la 'ciberguerra'.



Las autoridades cubanas han retirado todo apoyo al IX Festival Internacional de Cine Pobre de Gibara Humberto Solás, que debía celebrarse en esa ciudad holguinera entre el 5 y 10 de abril próximos.

Funcionarios de la provincia de Holguín han decidido suspender el evento, según ha trascendido, aunque ni el Instituto Cubano de Arte e Industrias Cinematográficos (ICAIC) ni la dirección del Festival han emitido un comunicado oficial.

"Nada de lo que está pasando me asombra ni sorprende. Esto que nos parece absurdo forma parte del folclor burocrático, sobre todo porque se ha legitimado la impunidad de las decisiones", escribió el crítico cinematógrafico Juan Antonio García Borrero en su blog.

Por decisión del gobierno de Raúl Castro, el Ministerio de Cultura anunció un drástico plan de recortes en las subvenciones a eventos culturales, alegando como razón la severa crisis que afecta la economía cubana. Sin embargo, el gobierno ha decidido destinar más recuros a la llamada "guerra cibérnetica" contra los blogueros y las nuevas tecnologías.

El Taller de la Crítica Cinematográfica de Camagüey, que debió celebrarse del 15 al 18 de marzo pasados, también está en suspenso.

"Pongo el ejemplo que más cerca tengo a mano: diecisiete ediciones del Taller de la Crítica Cinematográfica, alguien (sin consultar con los de la provincia) decide que el evento no tiene relevancia, y suprime todo apoyo. Un grupo de personas protesta, expone en público su inconformidad, argumenta su malestar, pero el silencio sigue siendo la regla", señaló García Borrero.

En enero, la dirección del Festival de Cine Pobre anunció que la edición de este año sería más pobre que nunca, y que, de manera excepcional, esta vez no tendría carácter competitivo.

El Festival informó que las obras recibidas para participar en el concurso serían reservadas para la edición de 2012 y que todos los gastos de viaje y hospedaje en Gibara serían asumidos por los participantes.

Dadas "las dificultades económicas por las que atraviesa nuestro país, hemos optado por no solicitar los fondos que habitualmente han aportado el Ministerio de Cultura, el ICAIC y las entidades holguineras y gibareñas", dijo a fines de enero el director del Festival, Sergio Benvenuto, en un comunicado enviado a la prensa.

El Festival de Cine Pobre de Gibara celebró su primera edición en 2003, gracias a las gestiones del cineasta cubano Humberto Solás, fallecido en 2008. Para la edición de este año, estaba previsto un homenaje a su obra, en el aniversario 70 de su natalicio.

Con fuerte apoyo internacional, el evento tiene como patrocinadores a instituciones francesas, españolas, venezolanas y suizas, entre otras.

Una fuente consultada, que habló bajo condición de anonimato, dijo que la "decisión final de suspender" el festival habría correspondido a las autoridades de Holguín, que retiraron el apoyo institucional al ver que no se le había solicitado subvención alguna.

"Si el festival llevaba la alegría a un pueblo olvidado y medio fantasma, puede decirse que este año Gibara lo será más. Parece que los funcionarios tienen miedo a que el festival se convierta en un evento independiente", consideró la fuente.


lunes 21 de marzo de 2011

Nota del ICAIC sobre el Festival Internacional de Cine Pobre "Humberto Solás".

En las últimas horas, a partir de un mensaje de Sergio Benvenuto Solás, director de este evento, han circulado preocupaciones legítimas relacionadas con la continuidad del Festival y con el homenaje que merece nuestro gran cineasta Humberto Solás en el 70 aniversario de su natalicio. Al respecto, nos sentimos en la obligación de informar lo siguiente: · A partir de las restricciones económicas que estamos enfrentando, se decidió realizar el Festival con un carácter bienal y alternarlo con una muestra de filmes premiados en ediciones anteriores o afines al perfil del evento. La muestra rendiría tributo especial a Humberto en el presente año.

· El ICAIC y su oficina del Comité Organizador del Festival acordaron proponer a la Dirección Provincial de Cultura de Holguín y al Centro de Cine de ese territorio efectuar la referida muestra del 5 al 10 de abril en Gibara, sede del evento desde su fundación. Se trabajó en detalle el programa y se acordó realizar una conferencia de prensa.

· Un vicepresidente del ICAIC y el director del Festival, visitaron la provincia el 11 de marzo y presentaron las ideas de la muestra, que fueron en principio bien acogidas. Lamentablemente, no se logró el imprescindible consenso para llevar adelante el proyecto en este territorio.

· Sobre este tema, nos reunimos en varias ocasiones con la dirección del Festival, y el 15 de marzo llegamos al acuerdo de hacer la muestra en los principales cines de La Habana y en algunas comunidades, en el contexto de un amplio programa en homenaje a una figura tan entrañable de nuestra cultura como Humberto Solás.

· Al día siguiente, en el Ministerio de Cultura, se recibió una solicitud de entrevista de la cra. Elia Solás, con la participación de la dirección de nuestra institución, y se le contestó de inmediato que tendría lugar el día 21. El domingo 20, esta propia compañera declina asistir al encuentro y solicita dilucidar estos temas en el seno de la UNEAC.

La dirección del ICAIC participó de manera directa con Humberto en la concepción de este evento y le ha venido dando total respaldo desde sus inicios hasta hoy. Hemos trabajado con absoluta transparencia y comunicación permanente con la dirección del Festival y con las autoridades de la provincia de Holguín. Consideramos que el mensaje del director del evento, circulado horas después de haber llegado con nosotros a acuerdos concretos sobre la realización de la muestra y el homenaje a Humberto en La Habana, es un acto irresponsable y una apelación que omite los aspectos esenciales de los esfuerzos que hemos hecho para salvar un proyecto de tanta trascendencia cultural. El ICAIC dará continuidad al Festival Internacional de Cine Pobre "Humberto Solás" con la participación de los cineastas y otros artistas e intelectuales cubanos. Presidencia del ICAIC

21 de marzo de 2011



SOBRE EL FESTIVAL DE GIBARA Y OTRA PELEA CUBANA ¿CONTRA LOS DEMONIOS?

jagb @ 20:27

Acabo de recibir varios mensajes relacionados con la decisión de las autoridades holguineras de suspender el Festival de Cine Pobre de Gibara, y en particular, el homenaje a Humberto Solás. Confieso que lo he pensado bastante antes de dar mi consideración públicamente en este blog, sobre todo porque podría interpretarse como puro resentimiento nacido a raíz de los sucedido (o mejor dicho, no sucedido) con el 18 Taller Nacional de la Crítica Cinematográfica, que debió celebrarse del 15 al 18 de marzo.

Nada de lo que está pasando me asombra ni sorprende. Esto que nos parece absurdo forma parte del folklor burocrático, sobre todo porque se ha legitimado la impunidad de las decisiones. Y fundamentalmente porque quienes deciden tienen a su favor el hecho de que no tendrán que debatir en público el por qué de sus decisiones. Pongo el ejemplo que más cerca tengo a mano: diecisiete ediciones del Taller de la Crítica Cinematográfica, alguien (sin consultar con los de la provincia) decide que el evento no tiene relevancia, y suprime todo apoyo. Un grupo de personas protesta, expone en público su inconformidad, argumenta su malestar, pero el silencio sigue siendo la regla.

No tengo que decir que entiendo el disgusto que ha provocado la decisión en cuanto al Festival de Gibara. Conocí a Humberto Solás. Lo admiré y sigo admirando como cineasta, pero sobre todo como intelectual capaz de revolucionar nuestras maneras de pensar la realidad. Porque la pelea nunca será contra la realidad, que siempre “será”, a despecho de quienes intentan congelarla, de eternizarla según sus particulares puntos de vista, sino contra quienes se oponen a asumirla como algo dinámico y todo el tiempo renovador. Esa era la pelea contra los demonios a los que se refería primero Ortiz, y luego Titón.

La creación del Festival de Gibara (con sus razones más éticas que estéticas) sigue siendo para mí una de las obras fundamentales de Humberto Solás. Incluso mucho más que sus películas, porque significó el redescubrimiento de un espacio donde viven, luchan, y sueñan, personas de carne y hueso. No sombras chinescas que pueden verse a distancia en una pantalla.

Lamento el ninguneo que ahora se hace del evento. Como lamento el malestar de quienes este año se perdieron el Taller de la Crítica, sin que nadie se sintiera obligado a explicarles en público por qué.

Juan Antonio García Borrero





Documento: La segunda muerte de Humberto Solás
Última actualización Monday, 21 March 2011 09:21 Publicado Monday, 21 March 2011 05:10

Alegando “restricciones económicas”, las autoridades cubanas suspendieron el financiamiento al Festival de Cine Pobre, que estaba previsto para celebrarse entre el 5 y 10 de abril próximos en la ciudad de Gibara, en el oriente de la isla.



Humberto Solás en una de las ediciones del Festival de Cine Pobre de Gibara.

Un mensaje de la dirección del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), fechado este lunes, indicó que debido a esos problemas “se decidió realizar el Festival con un carácter bienal y alternarlo con una muestra de filmes premiados en ediciones anteriores o afines al perfil del evento. La muestra rendiría tributo especial al realizador Humberto Solás (1941-2008) en ocasión de cumplirse su 70 aniversario en el presente año.

El comunicado del ICAIC ataca duramente al director del festival, Sergio Benvenuto, cuya actitud califica de “acto irresponsable” que omite los esfuerzos institucionales para salvar un proyecto de tanta trascendencia cultural.

Varios intelectuales de la isla han criticado la decisión, que congela una oportunidad para el intercambio de los creadores y la exhibición de proyectos concebidos con escasos recursos, principalmente por jóvenes.

Reproducimos a continuación una carta del cineasta Enrique Alvarez sobre la lamentable suspensión del evento.

“El hombre que muere en la imagen, gana la sobreabundancia de la resurrección”. José Lezama Lima

Hace dos años, cuando regresé de Gibara escribí una Carta Abierta a Humberto Solás que tuvo cierta repercusión en los medios digitales y después fue publicada por la Revista Cine Cubano. Entonces no podía imaginar, que casi todo lo que decía allí terminaría pareciéndome hoy, el delirio de un cineasta ingenuo. Decía:

Humberto:

Ayer regresé de Gibara, de la Séptima edición de tu Festival del Cine Pobre y no puedo dejar de contarte mis impresiones. La última vez que yo había estado en Gibara, fue para el estreno de Miradas, y lo que más recuerdo fue la caminata alucinada que hicimos por sus calles, mientras tú describías el festival que querías hacer para dignificar a un cine que, nacido de la austeridad y el compromiso social, sería (ya lo es) el cine de la pobreza irradiante.

No hay malos conjuros que no puedan ser vencidos: ni tu muerte, ni los vientos huracanados pudieron con la pequeña villa costera y la continuidad de su Festival de Cine; como si el ángel de la jiribilla invocado por Lezama sobrevolara Gibara encarnado en tu espíritu.

No conozco otro sitio del mundo en el que un evento cultural sea tan apreciado y vivido por la comunidad que lo acoge: mientras los forasteros, discutiendo y soñando, recorremos sus calles perfumadas de mariscos, los lugareños, recogidos en la oscuridad luminosa del Cine, viajan por nuestras historias, en un intercambio de sensaciones, roces corporales y espiritualidad desatada, que hacen de Cine Pobre un festival dionisiaco.

¿Qué pasó entonces? ¿Por qué ha sido cancelada este año la 9na Edición del Festival? ¿A qué racionalidad responde esta decisión?

El año pasado regresé a Gibara, y coincidiendo con la 8va Edición del Festival, rodé con un equipo reducido de 15 personas y durante 14 días, un largometraje de ficción. Marina, Con producción del ICAIC, y la colaboración de la EICTV de San Antonio de los Baños, y el Festival del Cine Pobre, materializa la realización de un proyecto gestado durante el Taller de Desarrollo de Guiones de la 2da Muestra Temática del Cine Pobre en Cienfuegos, y una manera de entender la producción y la realización cinematográficas, ajustadas a la realidad cultural y económica de la Nación Cubana.

Cine Pobre no es un eslogan; en sus principios, en tu manifiesto – le decía a Humberto, en mi carta de hace dos años- el cine producido bajo las bondades económicas de las nuevas tecnologías, encuentra un espacio de legitimación ideológica y artística que lo vincula a la mejor tradición de resistencia y productividad cultural alentada por tu generación en los inicios del Nuevo Cine latinoamericano.

Hay que reducir los costos y el tiempo de producción de nuestras películas; hay que aprovechar la celeridad de los nuevos medios; hacemos un arte que opera en el tiempo y nuestros procesos de producción no se corresponden con la velocidad del consumo. Podemos ejercer un estilo moroso o fulgurante, pero su concreción debe aspirar a la precisión de un gesto.

Adiós a las mediaciones entre la cámara y una idea en la cabeza; por primera vez nuestro oficio se acerca a la autonomía con que trabaja un pintor o un escritor; no hay que prevender las ideas; las nuevas tecnologías permiten entregar y confrontar resultados.

Gracias Humberto por renovar el ideario de un cine libertario. Nunca antes la diversidad estuvo tan cerca de inundar las pantallas.

Marina, en pleno proceso de terminación, estaba prevista para inaugurar la 9na Edición del Festival del Cine Pobre Humberto Solás, la noche del próximo 5 de abril en el Cine Jiba de la Villa Blanca. No importaba que este año el Festival no fuera competitivo, –nunca entendí por qué- pero la idea de mantener el intercambio con los Gibareños, y de que su público natural fuera el primero en verla, nos hacía vislumbrar, a todo el equipo de realización, una noche hermosa.

Ahora todo está detenido; lo malos conjuros regresan con nuevas estrategias, nuevos absurdos; persistentes. El pragmatismo es el vencimiento de las revelaciones. Ya no veremos a Humberto apareciendo y desapareciendo, tras el humo de su cigarrillo, en una esquina de Gibara, mientras un joven pescador que ignora sus 70 cumpleaños, se hunde en las aguas de la bahía para recolectar mariscos que alimenten a su familia.

Voces anuncian la segunda muerte de Humberto Solás. Yo voto por una nueva resurrección.

La Habana, 20 de marzo de 2011.

Kiki Álvarez.

miércoles, 9 de marzo de 2011

NUEVA RESEÑA CRÍTICA EN LA WEB SOBRE MOLINA´S FEROZZ













A continuación comparto con ustedes el enlace al blog de cine latino (www.blogdecinelatino.blogspot.com) donde el periodista y crítico cinematográfico Ignacio del Valle escribe una hermosa reseña crítica sobre mi película con el sugerente título de "Huracán Molina". Ahí les va!!!!

Por Ignacio del Valle D.
Molina's Ferozz / Cuba / 2010 / 72 min

El público tarda un momento en reaccionar cuando los créditos del final de la película comienzan a desfilar en la pantalla del cine 23 y 12 de la Habana. Algunos, parapetados en sus butacas, intentan aplaudir, pero a los pocos segundos su escaramuza queda trunca ante el silencio cortante del resto de la sala. Casi nadie habla. Si no fuera por la oscuridad quizás se hubiera visto alguna mirada censuradora y, sin duda, muchos rostros atónitos. ¿Qué ha pasado en los últimos 72 minutos? ¿Qué extraño fenómeno ha enmudecido al público cubano, el más activo y parlanchín de América Latina?

Lo que ha pasado se llama Molina’s Ferozz.

Jorge Molina es el responsable de esta osadía, su primer largometraje. No es un recién aparecido en el panorama cubano. Una serie de cortometrajes como Molina’s Culpa (1992), Fría Jennie (2000), Molina’s Solarix (2004) y Molina’s Mofo (2008) le granjearon con anterioridad fama de enfant terrible del cine independiente de la isla. La autorreferencia de los títulos puede leerse como un guiño burlesco, y permite englobarlos en una suerte de saga delirante. El propio Molina oficia de protagonista en varios de ellos. Su faceta de intérprete no se limita estas obras, ha actuado en películas de Julio García Espinosa, Fernando Pérez y Daniel Díaz Torres.

Títulos aparte, Molina’s Ferozz tiene en común con los cortometrajes de Jorge Molina un espíritu abiertamente irreverente, una búsqueda declarada por provocar al público, perturbarlo e incomodarlo. A ello se une una voluntad férrea –ferozz- a la hora de explorar, sin falso pudor, los límites del erotismo, la sensualidad y la violencia. Quizás la única temática presente en el resto de su obra y que no aborda aquí sea la crítica a los medios de comunicación masiva.

Con todo, Molina’s Ferozz es más consistente y está mejor concebida que sus cortometrajes. El filme es un carpetazo al flirteo que entablan desde hace años algunos realizadores latinoamericanos con la pornomiseria y el realismo folklorizante. La forma en que Molina concibe este duelo con el establishment no deja de llamar la atención: Molina’s Ferozz es una reinterpretación de La caperucita roja, ambientada en el campo cubano, en una época indeterminada. El realizador despoja al clásico de Perrault de todos los elementos que podrían satisfacer a Disney y ahonda en las pulsiones soterradas, obscuras y latentes, que encierra un cuento bastante menos infantil de lo que podría pensarse.

El imaginario que construye Molina se adentra en lo burlesco, en la picaresca y en lo grotesco. El realizador incorpora, además, elementos de la santería cubana y de la religión cristiana –la culpa es uno de los motores de la trama-, que conjuga con mitos populares como el cagüeiro, -un hombre-bestia que acecha de noche en los campos cubanos-. Pero Molina’s Ferozz va más allá. Quizás lo que pueda resultar más perturbador en el filme, sea que aborda sin rodeos temáticas tan polémicas como la autoflagelación, el incesto o la violación y que dedica una escena a un tema tan tabú como lo es la zoofilia. Imágenes que hacen venirse abajo, como un castillo de naipes, las caretas de la pacata moralina -que no de la verdadera moral, ésa que no se esconde tras ritos vacíos ni códigos anquilosados-. Todo ello, dicho sea de paso, lo logra con un dejo irónico y endiabladamente humorístico.

A pesar del rol marcadamente sexual que asigna a sus personajes femeninos, Jorge Molina se defiende de quienes lo llaman misógino. En la X Muestra de Cine Joven del ICAIC –donde el filme se presentaba fuera de competencia- afirmó que ni conoce ni le interesa el significado de esa palabra. El concepto políticamente incorrecto tampoco parece estar (afortunadamente) en su vocabulario.

Para encontrar un antecedente de Molina’s Ferozz en el cine latinoamericano, habría que remontarse probablemente al tropicalismo brasileño de fines de los años sesenta. En efecto, Molina’s Ferozz debe mucho a Macunaíma (Joaquim Pedro de Andrade, 1969). El colorido, el vestuario, la dirección de arte y el tono un poco siniestro del filme cubano recuerdan los primeros pasajes de esa obra maestra. Por otro lado, tanto el personaje de la madre de Macunaíma como la abuela de Molina’s Ferozz son interpretados por un hombre. También pueden encontrarse en el filme ciertos guiños a La Bestia (1975) de Borowczyk -a quien por lo demás está dedicada la película-, a Botticelli y al Cristo masoquista que concibe Buñuel en Nazarín (1959). El talento de Molina, en todo caso, reside en saber huir del pastiche para hacer un filme original, que no se queda en la mera citación.

Jorge Molina llega a su primer largometraje tarde, con más de cuarenta años, como desgraciadamente les ha sucedido a otros muchos cineastas cubanos. En el caso específico de este realizador, la razón radica en la falta de financiamiento. A pesar de su excelente factura técnica, donde destaca particularmente la fotografía, Molina’s Ferozz se realizó en apenas dos semanas, en digital, con un equipo que no llegaba a las treinta personas y un presupuesto de 10.000 dólares que habían sido asignados para lo que originalmente iba a ser un cortometraje. Molina se inscribe, pues, en la larga lista de latinoamericanos que se ven obligados a hacer de la penuria económica un estímulo para la creatividad.

Es de esperar que las películas de Jorge Molina puedan trascender las fronteras de Cuba. Su cine quizás produzca en algunos un rechazo visceral, pero ello se debe a su mayor virtud: Molina ahonda en lo más inquietante de la condición humana hasta conseguir estremecernos. Molina’s Ferozz sorprende desde el grito que le da inicio hasta los gruñidos con que termina. Sí, como resulta evidente, el cine cubano necesita urgentemente aires nuevos, Molina’s Ferozz le propone un huracán.

Publicado en:
http://blogdecinelatino.blogspot.com/2011/03/por-ignacio-del-valle-d.html